
Por primera vez en varias semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que una toma de Cuba podría producirse en términos no amistosos.
La declaración llega solo un día después de que la prensa estadounidense publicara un artículo donde se afirmara que la administración republicana estaría buscando un acuerdo económico con el régimen castrista, algo que no cayó nada bien en la mayoría del exilio cubano.
“Puede ser una toma amistosa o puede que no lo sea… no importaría, porque están prácticamente sin nada. No tienen energía, no tienen dinero”, dijo Trump ante una pregunta en medio de una conferencia de prensa desde El Doral, en el sur de la Florida.
Desde hace semanas, el propio mandatario ha dicho que Cuba es una prioridad y que el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, está liderando las conversaciones con el más alto nivel del gobierno cubano.
Trump ha dejado entrever públicamente que las conversaciones existen. Durante la cumbre Escudo de las Américas, celebrada el 7 de marzo, afirmó que Cuba “está al final del camino”, sin dinero, sin petróleo y atrapada en una “mala filosofía” y un “mal régimen”.
Sin embargo, la afirmación de que EEUU hará algo por las buenas o por las malas podría sugerir que las autoridades castristas no estarían cooperando. Lo mismo pasó con el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, al cual se le dieron varias opciones como un exilio en Rusia, con tal de que dejara el poder.
El sucesor de Hugo Chávez no quiso y finalmente terminó apresado en una incursión militar de EEUU a su residencia en Caracas.
La situación económica de Cuba ha sido un tema recurrente en las declaraciones de Trump. El presidente explicó que la Isla vivió durante años del apoyo de Venezuela, pero que con la interrupción de ese suministro de petróleo, el gobierno cubano se encuentra en una grave crisis.
“Vivían de Venezuela. Ahora no reciben energía, ni combustible, ni dinero”, subrayó el presidente. Según Trump, esta situación obligará al régimen cubano a negociar con EEUU para evitar un colapso total.
En sus declaraciones, Trump elogió a Marco Rubio por su papel clave en las negociaciones con Cuba. “Marco Rubio está haciendo un gran trabajo… creo que será uno de los mejores secretarios de Estado de la historia”, añadió, subrayando la confianza que tanto los estadounidenses como la comunidad cubanoamericana tienen en el político de origen cubano.
Rubio ha sido un firme defensor de las políticas de presión sobre el régimen cubano y ha trabajado estrechamente con Trump en las negociaciones relacionadas con la Isla.
La situación en Cuba se ha vuelto insostenible. La isla atraviesa una crisis profunda donde la escasez de medicinas, los apagones constantes y el colapso de servicios básicos están poniendo en riesgo la vida de miles de personas. Mientras hospitales carecen de insumos esenciales y las familias luchan por conseguir alimentos o transporte, el gobierno continúa priorizando la propaganda y el control político por encima del bienestar de su propia población.
Ante este escenario, muchos consideran que la comunidad internacional, y en especial Estados Unidos por su cercanía e influencia, no puede seguir mirando hacia otro lado. La presión y las acciones concretas para impulsar cambios democráticos se vuelven urgentes cuando un régimen mantiene el poder a costa de la represión y del sufrimiento de su pueblo. Cuba necesita una salida real a décadas de autoritarismo y crisis, y cada día que pasa sin cambios significa más vidas afectadas por un sistema que claramente ha dejado de funcionar para su gente.