
La Unión Eléctrica (UNE) informó este viernes que Cuba enfrentará un déficit estimado de 2,206 megavatios (MW) durante el horario de mayor consumo nocturno, con una afectación que podría ser hasta de 2.236 MW, siendo el segundo mayor déficit del año y de esta semana.
La cifra es la segunda ocasión de la semana en que el sistema eléctrico nacional supera los 2.200 MW de déficit, lo que revela la magnitud de la crisis energética que atraviesa el país.
El dato vuelve a colocar a la Isla cerca de los niveles más críticos registrados recientemente y ocurre tras una nueva salida de servicio de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada la principal planta generadora de la Isla.
Según las proyecciones oficiales, la demanda prevista para la noche alcanzará los 3.150 MW, mientras que la disponibilidad será inferior a los 1.000 MW. Desde las primeras horas del día ya existían importantes afectaciones y miles de usuarios permanecían sin servicio eléctrico.
La situación se agravó después de una nueva desconexión de la termoeléctrica Guiteras, instalación que había regresado al sistema pocos días antes. La planta acumula numerosas interrupciones durante este año y continúa operando con equipos envejecidos y reparaciones pendientes.
La salida de la central ocurre además mientras varias unidades generadoras permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. A ello se suman problemas relacionados con el combustible, una situación que mantiene detenidas numerosas instalaciones de generación distribuida.
La crisis vuelve a mostrar la dependencia que mantiene el sistema eléctrico cubano de la termoeléctrica Antonio Guiteras. La planta representa una parte importante de la generación nacional, cada interrupción importante en esa instalación provoca un aumento inmediato de los déficits eléctricos en el país.
La situación también refleja las limitaciones existentes dentro del sistema energético, donde la salida de una sola instalación puede provocar efectos a escala nacional.
Superar los 2,200 MW por segunda vez en pocos días también aumenta las preocupaciones sobre la estabilidad de la red eléctrica. En meses recientes Cuba ya ha enfrentado apagones generales que dejaron extensas zonas del país sin servicio de manera simultánea.
Especialistas y reportes periodísticos han advertido que mientras persistan las dificultades con las termoeléctricas y la escasez de combustible, el sistema continuará operando con un margen reducido.
Cuba está produciendo diariamente alrededor de un tercio de la energía que el país necesita para funcionar con normalidad, algo que ha empeorado ahora que no tiene de dónde obtener petróleo tras la caída de Venezuela y el abandono de México.
Las consecuencias siguen impactando a la población en diferentes provincias, donde se reportan interrupciones prolongadas que afectan actividades cotidianas, descanso, transporte y hasta el servicio de agua potable.
Todo ello ha deteriorado gravemente la salud mental de la población cubana, con más de la mitad padeciendo estrés, depresión y tendencia a la agresividad, mientras aumenta la preocupación por la posibilidad de nuevas fallas de gran escala.
Cuba ha sufrido cinco apagones totales desde que presentó el primero en octubre de 2024, precisamente por la salida de la Guiteras, y los cubanos esperan mientras temen que llegue el sexto y que el régimen no tenga cómo repararlo.

