
El medio estatal Cubadebate admitió el lunes 13 de julio el fracaso práctico de la bancarización impuesta por el régimen, tras documentar 23 rechazos consecutivos a pagos por transferencia en mercados y negocios privados de Alamar, en Habana del Este.
La periodista recorrió durante dos meses establecimientos de las zonas 6, 7 y 8, pero ninguno aceptó el método electrónico, pese a las órdenes oficiales para reducir el uso de efectivo.
La investigación resulta significativa porque procede de una plataforma controlada por el Partido Comunista. Su publicación llegó pocas semanas después de que Miguel Díaz-Canel reclamara bancos “más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente”, mientras los consumidores siguen enfrentando obstáculos para utilizar el dinero depositado en sus cuentas.
Comerciantes recurren a excusas para exigir efectivo
Entre las respuestas registradas aparece “la tarjeta está llena”, una explicación sin fundamento técnico, pues el plástico no guarda fondos y solo identifica una cuenta bancaria.
Otros vendedores establecieron topes de 1.000 pesos, limitaron las operaciones a la mañana o culparon a los apagones, incluso cuando había electricidad.
La justificación que expone la raíz del problema fue: “mi proveedor no recibe transferencia”. Un propietario de una Mipyme de La Habana Vieja explicó que los mayoristas importan mercancías y deben pagar en dólares. Como no pueden convertir grandes saldos en pesos cubanos a divisas mediante el sistema bancario estatal, exigen efectivo.
El mecanismo obliga a los minoristas a repetir la práctica. También favorece operaciones fuera del control fiscal. Según el reportaje, numerosos códigos QR están vinculados a cuentas personales y no a las registradas ante la Oficina Nacional de Administración Tributaria.
Cuba consolida un sistema financiero paralelo
Cubadebate reconoció que “la calle ya ha edificado su propio sistema financiero paralelo”. La frase contradice las promesas del Banco Central, cuyo vicepresidente, Alberto Quiñones Betancourt, sostuvo en 2024 que los comercios no podían rechazar la forma de pago escogida por el comprador.
La realidad muestra lo contrario. Menos del 10% de los negocios privados consultados en Sancti Spíritus recibe transferencias con frecuencia. Además, solo el 3,77% de las operaciones monetarias del país se ejecuta por canales digitales, pese a tres años de bancarización obligatoria.
Jubilados quedan atrapados sin acceso a su dinero
La crisis se profundizó el 6 de junio, cuando dejaron de procesarse en Cuba las transacciones con Visa y Mastercard. La suspensión ocurrió después de que un socio bancario extranjero limitara sus vínculos con Fincimex, entidad asociada al conglomerado militar GAESA, tras la ampliación de las sanciones estadounidenses.
El efectivo también escasea. En Granma faltó dinero físico para pagar a 111.000 jubilados. En todo el país, cerca de 1,7 millones de pensionados reciben menos de 10 dólares mensuales y soportan largas filas desde la madrugada.
Muchos adultos mayores no dominan las aplicaciones de pago. Aunque sus pensiones aparecen acreditadas, las sucursales no siempre pueden entregarles billetes. El resultado es una paradoja creada por la administración castrista: ciudadanos con fondos en el banco, pero sin capacidad real para usarlos.

