
Una cubana expuso la magnitud de la crisis energética en el país, al denunciar que lleva una semana completa sin recibir corriente en su hogar en Sancti Spíritus.
La situación es tan extrema en Cuba que existen comunidades que pasan días completos sin recibir electricidad, como se denunció recientemente en Santiago de Cuba, donde el régimen admitió no poder suplir las 2 míseras horas diarias de electricidad que había prometido.
Ahora la situación volvió a quedar expuesta en Sancti Spíritus, donde alrededor de 70 familias permanecieron durante una semana sin servicio eléctrico tras la doble avería de un transformador.
El problema terminó revelando otra dificultad del sistema: la falta de equipos para sustituir los dañados. La denuncia fue realizada por una residente identificada como Ayaini Valdés mediante un video publicado en redes sociales.
Según explicó, el transformador que abastece al circuito 116 dejó de funcionar el pasado 16 de junio y, aunque técnicos de la Empresa Eléctrica intentaron repararlo días después, el equipo volvió a explotar pocas horas después de entrar nuevamente en funcionamiento.
La respuesta recibida por los vecinos fue que no existían transformadores disponibles para sustituir el equipo averiado. También se les informó que conectar la comunidad a otra red requeriría inversiones que no podían ejecutarse de inmediato.
Mientras tanto, decenas de viviendas continuaron sin electricidad, incluyendo hogares con niños, personas mayores y enfermos.
“Toda sudada, toda empegostada, estoy de muy mal humor (…) Hasta cuándo es el maltrato y la injusticia con nosotros. Siete días sin electricidad, donde hay niños, donde hay ancianos, donde hay personas que necesitan la electricidad”, reclamó.
Sin embargo, el problema supera ampliamente un caso aislado. La crisis energética en Cuba se ha convertido en uno de los principales factores que afectan la vida diaria de la población.
En varias provincias los apagones prolongados se mantienen desde hace meses y existen zonas que han llegado a pasar más de un día completo sin servicio eléctrico, mientras otras acumulan cortes diarios que superan ampliamente las diez horas.
El deterioro de las centrales termoeléctricas, la escasez de combustible y la falta de piezas de repuesto continúan provocando déficits de generación elevados. La situación también ha derivado en apagones nacionales y en interrupciones constantes en diferentes regiones.
Las afectaciones llegan mucho más allá de quedarse sin luz. Los cortes eléctricos afectan el acceso al agua, dañan alimentos que no pueden conservarse refrigerados y dificultan actividades básicas como cocinar, descansar o trabajar.
Miles de familias reorganizan su rutina diaria alrededor de horarios de apagones que muchas veces cambian o se extienden, como denunció otra cubana, llevada al extremo de las lágrimas por no poder siquiera dormir debido al calor sin corriente.
Las autoridades también han intentado recuperar capacidades de generación para reducir la crisis. Entre los esfuerzos recientes estuvo la reincorporación de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las más importantes del país.
Sin embargo, los intentos de devolver estabilidad a la planta han enfrentado nuevas averías y dificultades técnicas, lo que ha impedido una recuperación sostenida del sistema.
Mientras tanto, la falta de transformadores y piezas para reparar equipos dañados sigue agravando la situación. El problema ya no afecta únicamente la producción eléctrica nacional; también impacta directamente a comunidades enteras.
La desconexión por tanto tiempo causa no solo dificultades para realizar las actividades cotidianas, sino que afecta gravemente la salud mental de los cubanos, en un país donde la electricidad pasó de ser un servicio básico a una incertidumbre permanente.