
Un video obtenido por Periódico Cubano muestra a residente en Cuba realizando un “invento cubano” en una planta eléctrica de gasolina, pues no tienen el combustible líquido para hacerla funcionar.
Mediante un sistema improvisado que utiliza gas generado a partir de la quema de carbón, producen el movimiento del motor interno de la planta que finalmente genera la electricidad.
La grabación presenta una adaptación artesanal en la que el carbón no se introduce directamente en el motor, sino que se emplea para producir un gas combustible que luego alimentaría la admisión de la planta.
La escena fue descrita por varios usuarios como una muestra del ingenio cubano, aunque especialistas consultados por Periódico Cubano advierten que este tipo de modificaciones puede resultar altamente peligroso si no se realiza con equipos adecuados.
El caso expone hasta qué punto la falta de gasolina y los apagones empujan a muchas familias a buscar salidas extremas para sostener servicios básicos dentro de sus viviendas.
En Cuba, donde el sistema eléctrico atraviesa una crisis prolongada, las plantas portátiles se han convertido en una alternativa para quienes pueden comprarlas, pero su uso depende de un combustible cada vez más escaso y caro.
¿Cómo funciona la plata de gasolina sin gasolina?
Estos equipos están diseñados para motores de combustión interna que utilizan la quema del combustible líquido para generar vapor.
El carbón, al ser sólido, requiere otro proceso: la gasificación, que transforma materiales carbonosos en un gas de síntesis compuesto principalmente por monóxido de carbono e hidrógeno.
Ese gas, conocido también como gas pobre, podría alimentar un motor modificado, pero el procedimiento exige control técnico, ventilación, filtrado, enfriamiento y medidas de seguridad.
Sin esas condiciones, la adaptación puede generar intoxicaciones, explosiones, incendios o averías graves en el motor. El monóxido de carbono, uno de los gases presentes en ese proceso, no tiene olor ni color y puede causar la muerte en pocos minutos.
La modificación no se limita a conectar una manguera o colocar carbón cerca del generador. Un sistema de este tipo requeriría, en teoría, un gasificador, una cámara para cenizas, entrada regulada de aire, filtros, enfriamiento del gas, trampas de humedad, válvulas de seguridad y controles mínimos de presión y temperatura. En una versión improvisada, cualquiera de esas etapas puede fallar.
Los residuos del carbón también representan un problema. Cenizas, hollín, humedad y alquitrán pueden pasar hacia el motor y afectar cilindros, válvulas, aceite y conductos internos.
Además, el gas producido tiene menor energía útil que la gasolina, por lo que la planta perdería potencia, podría apagarse con facilidad y presentar inestabilidad cuando se conecten equipos de mayor consumo.
En el video, los inventores requieren que luego darían datos de la eficiencia. Por el momento solo tenían un saco de carbón y ya la planta estaba generando energía.