
Un cubano, identificado como Yasmany Rodríguez, de 37 años, fue arrestado después de supuestamente amenazar a su familia con un arma durante una disputa doméstica, ocurrida alrededor de las 7:00 p.m. del pasado 6 de octubre.
Los hechos ocurrieron en una vivienda donde el sospechoso vivía con su novia, así como la hija de 14 años y el hijo de dos años de esta mujer. Este hogar se encuentra ubicado en la cuadra 11000 de Southwest 200th Street, en la zona de Goulds, informó Local 10.
Según la novia, una discusión entre ambos escaló rápidamente y se convirtió en un fuerte intercambio de palabra que terminaron por enfurecer a Rodríguez, al grado, de que arrojó reliquias religiosas hacia su pareja.
La hija adolescente declaró a los detectives que escuchó la discusión y observó cómo su padrastro se ponía más agresivo. Según su relato, Rodríguez exigió que le entregaran la munición de su arma, logró encontrar el cargador y volvió a la escena.
Las autoridades detallaron que él amenazó con disparar a todos en la casa mientras apuntaba con el arma a su novia, pero no llegó a apretar el gatillo. Tras la llegada de la policía al lugar, el hombre ya había huido y por tal motivo fue considerado como prófugo.
Cerca de la medianoche del pasado sábado, la policía de Miami-Dade lo localizó en una casa en las cercanías de Southwest 200th Street, en relación con un incidente no vinculado al anterior. Los detectives informaron que fue detenido y llevado a la estación de policía del Distrito Sur para ser interrogado.
Durante la entrevista, renunció a su derecho a un abogado y negó todas las acusaciones, a pesar de la evidencia presentada por las víctimas y testigos. Los registros de la cárcel muestran que enfrenta tres cargos de agresión agravada con un arma letal y dos cargos de abuso infantil sin grandes daños corporales.
Hasta el lunes por la tarde, Yasmany Rodríguez permanecía detenido en el Centro Correccional Turner Guilford Knight, con una fianza fijada en 15.000 USD. Las autoridades continúan investigando el caso.
En Florida, la pena mínima por agresión agravada con arma de fuego es de tres años de prisión. Sin embargo, la pena puede aumentar hasta 25 años, dependiendo de varios factores, como el tipo de arma, si se disparó o si alguien resultó herido.

