
Un cubano con estatus I-220A en Estados Unidos tiene miedo de que se ejecute su orden final de deportación, por lo cual una opción es autodeportarse hacia México. El abogado de inmigración Wilfredo Willy Allen explicó las posibles consecuencias de tomar una decisión sin el debido manejo del proceso legal.
El I-220A es un estatus temporal otorgado a personas que enfrentan procedimientos de deportación, pero que, mientras esperan una resolución, tienen derecho a trabajar en EEUU.
Sin embargo, abandonar el proceso sin asistir a las citas de la Corte de Inmigración podría resultar en consecuencias graves, ya que no respetó los requisitos legales. Según Allen, aunque no se asista a la cita en la Corte, la salida voluntaria del país puede ser una opción para evitar una orden de deportación futura.
Este tipo de salida permite que la persona abandone EEUU sin que se registre una orden formal de deportación, lo que podría facilitar un futuro regreso al país.
No obstante, es fundamental tener en cuenta que abandonar el proceso migratorio sin una planificación adecuada podría tener efectos negativos. Si alguien decide irse sin cerrar su caso, podría enfrentarse a una orden de deportación en ausencia, lo que significa que, incluso sin su presencia, un juez podría emitir la orden de deportación, complicando aún más la posibilidad de regresar en el futuro.
El abogado de inmigración también mencionó que, en muchos casos, quienes dejan su caso sin resolver pueden encontrarse con dificultades legales significativas a su regreso.
Allen citó el ejemplo de un hombre detenido por ICE después de ser arrestado por una infracción menor de tráfico. A pesar de tener una licencia de conducir válida, el hecho de estar en el sistema de inmigración como I-220A resultó en su arresto. Este caso resalta el riesgo de ser detenido por las autoridades si se está en medio de un proceso migratorio y no se tiene claro el estatus legal.
El abogado subrayó que si alguien decide salir del país, es crucial cerrar su caso legalmente antes de hacerlo. Existen mecanismos legales para formalizar la salida y evitar complicaciones futuras, pero es necesario buscar asesoría legal para asegurarse de que todos los procedimientos se sigan correctamente.
Si no se cierra el caso, puede ser extremadamente difícil regresar a EEUU y, en muchos casos, la persona podría enfrentar una deportación en el futuro. Además, si la persona tiene un caso de asilo o residencia pendiente, salir del país podría cancelar esas solicitudes, lo que genera aún más complicaciones legales.
Allen recomendó que, si la persona tiene una corte programada, lo más recomendable es asistir o cerrar su caso de manera formal antes de salir del país. Si esto no se hace, los procesos legales futuros pueden ser más costosos y complejos.
Para aquellos en situaciones similares, Allen enfatizó la importancia de consultar con un abogado especializado en inmigración. Cada caso es único, y las decisiones que se tomen deben basarse en una evaluación detallada de las circunstancias personales. Es esencial estar bien preparado legalmente antes de tomar cualquier decisión relacionada con la salida de EEUU o la cancelación de un proceso migratorio.

