
El cubano Exuan Guzmán, de 31 años, mostró en su canal de YouTube cómo es su nueva vida en México tras haber sido deportado desde Estados Unidos, en un testimonio que retrata el inicio de una etapa marcada por el apoyo familiar y la necesidad de volver a empezar.
El migrante reside en un municipio del Estado de México junto a su hermana menor, en un edificio de apartamentos donde también viven otros cubanos que han creado una pequeña red de ayuda mutua.
Según cuenta, su hermana ya vivía en ese lugar, colindante con la capital mexicana, y fue quien le abrió las puertas para instalarse y reorganizarse tras la deportación.
En su canal Mi Vida entre Países, Guzmán compartió con sus seguidores las condiciones en las que pasa su día a día. La vivienda donde reside no es amplia ni lujosa, pero cubre lo básico.
El apartamento tiene una habitación que comparte con su hermana. Además, cuenta con un baño, una cocina pequeña a la que adaptaron una meseta, un refrigerador, una pequeña estufa y una lavadora. Asimismo, dispone de una mesa donde Guzmán colocó su computadora y otros equipos con los que trabaja en la edición de sus videos.
El entorno del barrio también ocupa una parte importante de su relato. Según muestra en las imágenes, vive en una zona donde algunas calles aún no han sido pavimentadas y se llenan de agua cuando llueve.
Esa realidad, lejos de resultarle extraña, le recuerda situaciones vividas en Cuba. La comparación aparece de forma natural en su testimonio, como parte de una mirada que mezcla alivio por tener un techo con la conciencia de que todavía está lejos de la estabilidad que esperaba alcanzar cuando salió de la Isla.
Uno de los aspectos más llamativos de su experiencia es la convivencia con otros cubanos en el edificio. Guzmán asegura que entre vecinos han formado una comunidad solidaria, donde se ayudan en lo que pueden y comparten incluso productos básicos como el café.
La azotea del inmueble funciona como otro espacio común. Allí tienden la ropa después de lavarla, conviven con sus mascotas e incluso cuentan con una pequeña piscina. Son detalles modestos, pero en el relato del youtuber adquieren valor porque muestran cómo las familias migrantes aprovechan al máximo los espacios disponibles para construir una rutina.
Al final del video, Guzmán deja algunas de las reflexiones más personales sobre su situación. Dice que reencontrarse con su hermana en México ha sido lo más bonito de todo el proceso, una confesión que revela el peso emocional del desarraigo y de la reunificación familiar tras meses de tensión migratoria.
Asimismo, admite que la percepción del país cambia según desde dónde se llegue. “Cuando vienes desde Cuba para México, ves todo diferente y mejor, quedas encantado, pero cuando ya vienes desde EEUU, sí te pega un poco más fuerte”, comentó.
Con esa frase se resume el contraste entre distintas experiencias migratorias y la sensación de pérdida que puede dejar una expulsión desde el territorio estadounidense, sobre todo cuando se compara con las condiciones materiales que encontró previamente allí.
Pese a todo, Guzmán insiste en una idea que atraviesa buena parte del discurso migrante cubano: la resiliencia. “El cubano es resiliente, donde quiera que llegue la hace y echa para adelante”, afirmó.


Ñoooo, Trump lo tiró del sueño americano para Chimalhuacán! Pobre Exuan….