
En la provincia de Holguín, un tribunal cubano impuso una sentencia de 14 años de prisión a un hombre vinculado al cultivo y comercialización de marihuana en la zona rural de Banes. El caso pone de relieve la estrategia punitiva del gobierno cubano frente al narcotráfico, en un contexto donde las cifras de producción y consumo de drogas en la isla siguen en aumento.
Operativo destapa plantación secreta de marihuana en Banes
El proceso judicial, registrado como Causa 2 de 2026 ante la Sala Tercera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Holguín, se originó a partir de investigaciones que comenzaron en 2025. Las pesquisas de la Unidad Territorial de Investigación Criminal III de Banes determinaron que el acusado mantenía desde hacía años una actividad sostenida de producción y distribución de estupefacientes en la localidad de Jagüeyes de Puerto Rico.
El arresto se produjo el 6 de mayo de 2025, cuando agentes policiales encontraron al sospechoso escondido entre la vegetación, cerca de una parcela cercada con varas de madera y alambre donde crecían las plantas. En el lugar se decomisaron unas 430 matas de cannabis con alturas que oscilaban entre los 14 y los 77 centímetros, con un peso total aproximado de dos kilogramos y medio. También se le incautaron más de 11.000 pesos cubanos en efectivo.
La vicepresidenta del tribunal holguinero, Yeisys González Escalona, explicó que la condena se fundamentó en el artículo 235 del Código Penal vigente, cuyo marco sancionador contempla penas de entre 10 y 30 años de cárcel para delitos de tráfico de drogas.
La reincidencia del procesado fue considerada como circunstancia agravante. Además de la privación de libertad, el sentenciado perdió derechos civiles, se le prohibió salir del país durante 14 años y se le confiscó todo el dinero ocupado.
Política de mano dura no frena el avance del narcotráfico en Cuba
Las autoridades cubanas presentaron el juicio como un acto ejemplarizante, coherente con su discurso de tolerancia cero hacia las drogas. Sin embargo, las estadísticas cuentan otra historia. Durante 2024, el Ministerio del Interior reportó la incautación de más de una tonelada de narcóticos en todo el territorio nacional y sancionó a más de un millar de personas.
Lejos de disminuir, el problema se agravó al año siguiente: una organización independiente de monitoreo documentó 437 incidentes relacionados con la producción, venta y consumo de drogas en 2025, lo que representó un incremento superior al cien por ciento respecto al período anterior.
El fenómeno no se limita a la marihuana. Investigadores han identificado al menos 40 variantes de cannabinoides sintéticos circulando en el mercado negro cubano, sustancias conocidas popularmente como “químico” o “papelillo”. Su proliferación sugiere que el endurecimiento penal, por sí solo, resulta insuficiente para contener la expansión del narcotráfico.
Holguín se convierte en epicentro de juicios ejemplarizantes por drogas
La provincia oriental acumula ya varios procesos judiciales de alto perfil en los últimos meses. En marzo pasado, el mismo tribunal condenó a ocho años de prisión al principal distribuidor de drogas de la localidad de Cueto.
Meses antes, en septiembre de 2025, tres personas fueron sentenciadas también por tráfico de estupefacientes en otro juicio con idéntica retórica aleccionadora.
A escala nacional, casos similares se replican. En la provincia de Artemisa, dos personas recibieron condenas de 15 años de cárcel por poseer apenas 1,74 gramos de un cannabinoide sintético.
Sentencias de esta magnitud por cantidades mínimas alimentan el debate sobre la proporcionalidad del sistema penal cubano y sobre si la vía exclusivamente represiva puede ofrecer resultados reales frente a un problema que sigue creciendo.

