
Dos migrantes cubanos detenidos en Minnesota por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) se encuentran en proceso de deportación debido a sus antecedentes penales en territorio estadounidense.
El primero de los casos corresponde a Francisco Jorge Salgado, quien fue condenado por múltiples delitos, entre ellos venta de anfetaminas, violencia doméstica, posesión de cocaína y armas, violación de la libertad condicional, agresión y otros cargos relacionados con drogas peligrosas.
El segundo caso involucra a Iván Rodríguez López, con una extensa ficha criminal que incluye agresión, robo, conducción bajo la influencia del alcohol, posesión de metanfetamina, hurto y negligencia grave al poner en peligro a un niño.
Ambos cubanos se encuentran incluidos en el listado “Lo Peor de lo Peor”, una clasificación utilizada por dicha agencia para los migrantes arrestados que están relacionados con delitos graves.
Salgado y Rodríguez López serían expulsados del país en los próximos días, pero su regreso a Cuba no es seguro. El régimen rechaza el retorno de ciudadanos con antecedentes penales en EEUU.
Por esta razón, las autoridades migratorias estadounidenses han explorado alternativas para resolver estos casos sin dejar en suspenso indefinidamente a los migrantes bajo custodia.
Una de las soluciones que ha tomado fuerza en los últimos meses es el uso de acuerdos migratorios con países terceros. En este contexto, el reino de Esuatini, en el sur de África, ha aceptado el traslado de cubanos que no pueden ser repatriados a la Isla por razones legales.
Sin embargo, la situación de los cubanos trasladados a Esuatini ha generado preocupación y críticas. Los antillanos que ya han sido enviados a esta pequeña nación se encuentran recluidos en una cárcel de máxima seguridad donde, según informes, enfrentan condiciones deplorables, incluida la falta de atención médica adecuada para sus padecimientos físicos y mentales.
Autopsia revela homicidio en la muerte de un cubano en un centro de detención de Texas
La autopsia de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano que falleció en el centro de detención Camp East Montana, en Texas, ha revelado que su muerte fue causada por un homicidio, específicamente por compresión en el cuello y el torso.
Lunas Campos, quien fue detenido por ICE en 2022 debido a cargos penales que lo hacían susceptible de deportación, murió a los 55 años el pasado 3 de enero tras un altercado con varios guardias en una celda de aislamiento. Según el reporte, uno de los custodios le comprimió el cuello con un brazo, lo que resultó en asfixia. Esta información fue revelada por la agencia AP.
Los testigos aseguran que el cubano estaba esposado cuando fue sometido por los agentes, lo que coincide con los hallazgos de abrasiones en el pecho y las rodillas, así como hemorragias en el cuello y la cabeza.
El Dr. Adam González, médico forense del Condado de El Paso, concluyó que las hemorragias petequiales observadas en el rostro y cuello son indicativas de asfixia, lo que respalda la hipótesis de un homicidio.
Por otro lado, en un primer momento, ICE había informado que dicho hombre intentó suicidarse y que, tras un episodio de autolesión, los guardias intentaron salvarle la vida. Sin embargo, esta versión fue modificada tras la publicación de la autopsia.

