
La escultura, titulada “El Che”, es la primera de su tipo en territorio italiano y se encuentra compuesta por una base de mármol blanco y una figura de hierro que representa la icónica imagen del guerrillero tomada por Alberto Korda.

Con 2,15 metros de altura, fue ubicada en la Escalinata del Baluardo, un lugar emblemático de dicha localidad.
Su realización fue posible gracias a una recaudación popular y al apoyo de organizaciones como la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) y la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (Anaic).
Durante la ceremonia se vivió un ambiente completamente castrista en el que oradores glorificaron la figura del comunista y hasta abordaron el obsoleto discurso contra el embargo económico de Estados Unidos hacia la Isla, además de quejas por la inclusión de la nación antillana en la lista de Países Patrocinadores del Terrorismo.
La embajadora de Cuba en Italia, Mirta Granda, afirmó que “Italia merecía una estatua del Che Guevara, debido al apoyo histórico del pueblo italiano a los valores que él defendía”. La alcaldesa de Carrara, Serena Arrighi, y el presidente provincial, Gianni Lorenzetti, resaltaron la relevancia del legado del Che, especialmente en un contexto de resurgimiento de corrientes supremacistas y nacionalistas.
A diferencia de estas autoridades, la inauguración de la escultura generó una reacción de rechazo por parte de la comunidad cubana exiliada en Italia y el resto de Europa. La Confederación Cubana Anti-Totalitarismo y por la Democracia (CCAD) entregó una carta al Ayuntamiento de Carrara manifestando su oposición a la instalación de la estatua. En el documento, argumentaron que Guevara fue un represor responsable de fusilamientos, persecución a opositores y la eliminación de libertades.
Diversas asociaciones de cubanos exiliados, como la ODV Democrazia e Libertà y la Asociación Cubana Cordobesa por la Democracia, anunciaron su participación en una protesta ante el Ayuntamiento, informó la Gazzetta di Massa E Carrara.
Representantes de estas organizaciones planean presentar testimonios directos de víctimas del régimen castrista para exigir la retirada del monumento. Argumentan que no se puede honrar en una democracia a un personaje que simboliza la opresión y el exilio de millones de cubanos. Según lo informado por medios locales, se espera que las autoridades locales debatan una moción para evaluar la posible retirada de la escultura.


