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Cubanos necesitan hasta 19 salarios mínimos para sobrevivir un mes

Cubanos necesitan hasta 19 salarios mínimos para sobrevivir un mes
Los jubilados dependen de una inestable canasta básica en las bodegas de racionamiento, pero eso no es suficiente para pasar el mes. (Captura de pantalla © Ary Tenorio – YouTube)

En Cuba, un trabajador o jubilado necesita hasta 19 salarios mínimos para cubrir apenas lo esencial de la canasta básica, según revela una encuesta del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC).

Los encuestados respondieron que para poder comprar alimentos que les alcancen para un mes necesitarían entre 14 y 19 salarios mínimos, es decir, entre 30.000 y 40.000 pesos cubanos (CUP). El salario mínimo definido por el régimen castrista en 2021 es de 2.100 CUP y la pensión básica apenas alcanza los 1.528 CUP.

Incluso con el aumento prometido de la pensión mínima a partir de septiembre, que duplicaría su valor, esta sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades alimenticias de la población, ya que un cubano pensionado necesitaría casi 10 pensiones para asegurar una alimentación completa durante todo el mes.

De acuerdo con el OCAC, la raíz del hambre en Cuba no responde a factores económicos ni climatológicos, sino que está directamente vinculada a un modelo político fallido. El régimen de gobernanza ha llevado al colapso de la producción agrícola nacional, lo que ha sumido al país en una dependencia alarmante de importaciones de alimentos.

Más del 80% de los productos alimenticios que consumen los cubanos provienen del extranjero, especialmente de Estados Unidos, y la producción local se ha visto asfixiada por el control estatal y la falta de inversión.

Según datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y UNICEF, el país depende cada vez más de donaciones internacionales para garantizar el acceso a productos básicos, mientras que el precio de los alimentos sigue aumentando de manera descontrolada. Productos esenciales como el arroz, los frijoles y la carne de cerdo han alcanzado precios exorbitantes.

Por ejemplo, el arroz puede costar hasta 375 CUP por libra, los frijoles entre 400 y 500 CUP, y la carne de cerdo supera los 1.000 CUP por libra. Todo ello a pesar de que el propio gobierno tiene precios topados para los productos agrícolas, pero no los hace respetar ni tampoco incentiva la producción para que haya un libre mercado y se equilibre la oferta y la demanda.

La libreta de abastecimiento, que alguna vez fue la principal herramienta para distribuir alimentos a la población cubana, ya no cumple su función, pues son pocos los alimentos que llegan por esa vía. Además, siempre están atrasados, pues es común que los consumidores sean autorizados a comprar los mandados con hasta cuatro o cinco meses de atraso.

Pero en algunos productos la situación puede ser peor. Desde mayo de 2024, no se entregan huevos a través del sistema racionado, y productos como el aceite, el café y la carne de pollo han desaparecido casi por completo. Las entregas se realizan con retrasos y las cantidades distribuidas son mínimas. En junio de 2025, por ejemplo, los cubanos solo recibieron 2 libras de azúcar prieta, 1 libra de chícharos y un paquete de sal por persona.

Este sistema ha dejado a los cubanos atrapados entre precios elevados en los mercados informales y una red de racionamiento deficiente. La desigualdad se profundiza, ya que aquellos con familiares en el extranjero pueden acceder a los productos dolarizados, mientras que los demás quedan relegados a enfrentar largas colas y precios prohibitivos.

El OCAC propone una serie de reformas estructurales que, según la organización, son necesarias para superar la crisis alimentaria en Cuba. En primer lugar, la eliminación del monopolio estatal sobre el comercio agrícola y la creación de un mercado libre de productos agropecuarios. Además, la organización sugiere permitir la propiedad privada de la tierra y la creación de un Banco de Fomento Agropecuario para financiar a los productores.

La propuesta también incluye la apertura del mercado cubano a la diáspora, permitiendo que los cubanos en el exterior inviertan en proyectos agroindustriales, lo cual podría dar un respiro a la producción local. A su vez, el OCAC insta al gobierno a desmantelar GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas, que controla una parte significativa de la economía cubana y ha sido un obstáculo para el desarrollo del sector agrícola.

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