
En Hialeah, Florida, los migrantes cubanos recién llegados a Estados Unidos se enfrentan a largas colas en las oficinas del Departamento de Vehículos Motorizados (FLHSMV) para obtener una licencia de conducir que les permita acceder a un empleo y cumplir con los requisitos legales.
Según informes recientes, los residentes de Miami-Dade han tenido que esperar hasta tres meses para obtener una cita en el DMV. Aquellos que se presentan sin cita previa se enfrentan largos tiempos de espera
En la dirección 11093 NW 138th St, Suites #1-9, Hialeah Gardens, FL 33018, se encuentra una de las principales oficinas que tramitan estas licencias. Muchos solicitantes hacen cola desde la noche anterior. Allí pasan toda la madrugada jugando dominó. El hecho insólito fue reportado por la cuenta de Instagram Only in Cuba.
A la escasez de citas se suma una nueva normativa implementada por el estado de Florida, que exige que los inmigrantes legales renueven su licencia de conducir anualmente. Esto ha incrementado aún más la demanda de servicios y ha contribuido a la saturación de las oficinas del DMV en todo el condado de Miami-Dade.
Este juego, profundamente arraigado en la cultura cubana, se ha convertido en una excusa perfecta para socializar mientras “matan el tiempo”. Aunque los problemas técnicos y administrativos persisten, el dominó ofrece un respiro y une a las personas en momentos de frustración, brindando una muestra más de la resiliencia cubana.
En Cuba, el dominó trasciende generaciones. Los abuelos enseñan a los nietos, y en cada esquina, en cada barrio, siempre hay una partida en curso. Este pasatiempo se convierte en una manifestación de la cultura cubana, que busca mantener lazos familiares y de comunidad, independientemente de las dificultades.
Durante años, el dominó ha sido un refugio en momentos de adversidad. En Cuba, las largas noches sin electricidad por apagones o las circunstancias difíciles como el paso de un huracán se enfrentan con una mesa de dominó. Para los cubanos en Hialeah, este juego no solo es una forma de pasar el tiempo, sino también una forma de mantener viva la tradición.
El dominó tiene sus orígenes en China, donde se inventó en el siglo X. Aunque su invención no se puede atribuir a una sola persona, se cree que los chinos fueron los primeros en desarrollar el juego en forma de fichas.
Fue introducido en Cuba por los colonos europeos durante el período de la colonización española. Se cree que el juego llegó a la Isla en el siglo XVIII, probablemente a través de los comerciantes y colonos españoles que trajeron consigo no solo productos y costumbres, sino también juegos de mesa populares en Europa.