
El régimen cubano anunció una apertura significativa en el sector turístico: los cubanos podrán crear agencias de viaje privadas bajo las nuevas transformaciones económicas presentadas ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
La medida, incluida en un paquete de 176 propuestas, supone un cambio relevante en una actividad que durante décadas estuvo bajo fuerte control estatal.
El anuncio no significa que desde este momento cualquier emprendedor pueda abrir una agencia de viaje sin trámites ni restricciones. Lo que se ha informado hasta ahora es que el gobierno actualizará la constitución de agencias de viaje para permitir la participación de empresas mixtas, negocios 100% extranjeros y formas de gestión no estatal.
En términos prácticos, esto abre la puerta a que mipymes, cooperativas u otros actores privados puedan operar en un mercado hasta ahora reservado a entidades controladas por el Estado.
La decisión llega en un momento crítico para el turismo cubano, uno de los sectores más golpeados por la crisis económica, la baja conectividad aérea, la escasez de combustible, el deterioro de servicios y la caída sostenida de visitantes internacionales.
Agencias de viaje privadas: qué cambiaría en Cuba
La medida más llamativa es la posibilidad de que formas de gestión no estatal participen en la creación y operación de agencias de viaje. Hasta ahora, las agencias nacionales autorizadas en Cuba han funcionado bajo un marco altamente regulado, con fuerte predominio de entidades estatales o vinculadas al aparato turístico oficial.
Con la nueva política, emprendedores cubanos podrían entrar en actividades como la organización de paquetes turísticos, la mediación de reservas, la venta de excursiones, la coordinación de traslados y la promoción de destinos dentro del país.
Sin embargo, el alcance exacto dependerá de las normas que publique el gobierno, los requisitos de autorización y los límites que se impongan a este tipo de negocios.
El anuncio también incluye la autorización de guías turísticos y agentes de ventas privados, aunque con permiso previo, debido al nivel de especialización que exige la actividad. Esto podría beneficiar a personas con experiencia en turismo, idiomas, gestión cultural, transporte, alojamientos privados o servicios de acompañamiento a viajeros.
Renta de autos, guías y nuevos negocios turísticos en Cuba
El paquete de medidas también contempla actualizar la renta de autos, una actividad que actualmente está concentrada en dos empresas en el país. La propuesta permitiría extender ese servicio a otras empresas estatales, a la inversión extranjera y a formas de gestión no estatal.
Este punto puede ser especialmente sensible dentro del turismo cubano. La renta de autos es uno de los servicios más demandados por viajeros internacionales y cubanos residentes en el exterior, pero también uno de los más afectados por los altos precios, la falta de disponibilidad, el deterioro del parque automotor y las dificultades asociadas al combustible.
Además, el gobierno anunció la posibilidad de aprobar gestores de destinos locales capaces de integrar a varios actores económicos. En teoría, esto permitiría organizar mejor la oferta turística en municipios, polos turísticos y zonas patrimoniales, aunque todavía falta saber qué margen real tendrán los privados frente a las estructuras estatales.
Una apertura en medio de la crisis del turismo cubano
El giro ocurre cuando Cuba atraviesa un desplome turístico profundo. En los primeros cuatro meses de 2026, la isla recibió 328.608 turistas internacionales, un 55,8 % menos que en el mismo período del año anterior. Solo en abril llegaron 30.551 visitantes, una cifra muy baja para un destino que durante años apostó por el turismo como fuente principal de divisas.
La caída afecta también a la comunidad cubana en el exterior, uno de los segmentos que más sostiene los viajes hacia la isla. A ese escenario se suman la reducción de vuelos, los problemas energéticos, la inflación y el deterioro general de la infraestructura.
Para el régimen, permitir agencias de viaje privadas puede ser una forma de buscar ingresos, dinamizar servicios y trasladar parte de la gestión turística a actores con mayor flexibilidad. Para los emprendedores cubanos, podría representar una oportunidad inédita, aunque todavía condicionada por la burocracia, los permisos y el control estatal.
La gran pregunta es si esta apertura será suficientemente amplia para generar negocios reales o si quedará limitada por regulaciones, impuestos, falta de acceso a divisas y autorizaciones difíciles de obtener. Por ahora, el anuncio marca un cambio importante: el Estado cubano reconoce que necesita incorporar al sector privado en áreas turísticas que antes mantenía cerradas.