
Los cubanos que se hayan casado desde el 26 de agosto en adelante y tengan menos de 30 años de edad podrán comprar colchones y otros artículos para el hogar a “precios diferenciados”, según una normativa del Ministerio de Comercio Interior (Mincin). El gobierno castrista busca aumentar la natalidad ante la constante disminución de la población que ya ha caído por debajo de los 10 millones de habitantes.
De acuerdo con la prensa oficialista, para comprar “ajuares, confecciones, equipos electrodomésticos, colchones, y muebles, entre otras ofertas” hay que inscribirse en una lista. Previamente, los recién casados deben demostrar, mediante certificación de matrimonio, que efectivamente contrajeron nupcias después de publicada la resolución del Mincin.
En ningún medio oficial se reflejan los descuentos que se le ofertarán a los nuevos matrimonios para equipar sus viviendas. Sin embargo, cada una de las provincias ya han ido revelando cuáles serán las unidades de comercio que se designarán para atender las “compras matrimoniales”.
Por ejemplo, en Camagüey está Tropicana Moda, de la Unidad Empresarial de Base (UEB) La Gran Antilla, para los residentes en la capital provincial, y Orbe, de la UEB La Vajilla, para los contrayentes del resto del territorio agramontino.
Elaine Porro Izquierdo, especialista principal del Grupo Empresarial de Comercio (GECI), detalló que estos artículos tienen un costo inferior al del mercado estatal, lo que representa una ventaja significativa para los recién casados. Además, se están gestionando otros productos de alta demanda para incrementar la oferta disponible en estas unidades.
Muchos han puesto en duda que los incentivos sean suficientes como para incitar a las nuevas parejas a procrear descendencia de forma rápida, tal y como lo exige la crisis demográfica que tiene el país. En años anteriores se han implementado iniciativas similares, pero las ansias de los jóvenes cubanos por emigrar en busca de un futuro mejor no se detienen.
Crisis demográfica en Cuba: baja natalidad y éxodo masivo
Cuba enfrenta una crisis demográfica sin precedentes, marcada por una baja natalidad y un éxodo masivo que han llevado a la población efectiva del país a niveles alarmantemente bajos. A finales de 2023, la población efectiva se estimaba en poco más de 10 millones de personas, una cifra que ha seguido disminuyendo durante 2024, situando a la población actual por debajo de los 10 millones, un nivel no visto desde 1985.
El país registra un saldo migratorio negativo de más de un millón de personas, con un significativo porcentaje de la población viviendo fuera de la Isla por estancias prolongadas. Además, el constante registro de más muertes que nacimientos ha contribuido al declive poblacional. En los primeros meses de este año se reportaron 8.157 nacimientos menos en comparación con el mismo período de 2023, acentuando el decrecimiento natural de la población.
La situación se agrava con un envejecimiento acelerado: el 11,9% de la población tiene más de 60 años, mientras que solo el 8,6% son niños. La falta de oportunidades económicas, junto con el acceso al aborto y los métodos anticonceptivos, han reducido la tasa de fertilidad a niveles críticos, situándola en 1,7 hijos por mujer, una de las más bajas de América Latina.

