
Enzo Larduet Rivera, de 11 años y diagnosticado con trastorno del espectro autista, apareció sano este domingo en Santiago de Cuba tras casi 24 horas extraviado, gracias a una cadena de alertas en redes sociales que suplió la falta de protocolos oficiales.
Cómo desapareció el niño autista en Santiago de Cuba
Todo ocurrió el sábado cerca de la 1:20 de la tarde. Enzo jugaba solo en los alrededores de la Escalinata y la Terminal de Calle 4, en el reparto Sorribe, a pocos metros de su hogar.
El menor no lleva camisa en el momento del extravío. Solo vestía un short rojo vino y chancletas del mismo color.
Lo que convirtió este caso en una emergencia fue la condición del niño. Enzo no se comunica verbalmente, aunque reconoce su nombre y suele tararear melodías cuando está tranquilo.
Además, la medicación que consume le provoca somnolencia, un factor que multiplicaba los riesgos con cada hora que pasaba fuera de casa. Un testigo reportó haber visto a un menor con rasgos similares caminando por la zona de Martí, pero las autoridades nunca confirmaron esa pista.
La maquinaria que funcionó no fue estatal. Aris Arias Batalla, responsable de Operaciones y Socorro del Minsap, publicó la alerta en Facebook y la plataforma hizo el resto.
Miles de santiagueros compartieron la imagen del niño. La madre, Melisa Rivera Salazar, de 26 años, cerró el episodio con una llamada telefónica a Arias Batalla donde confirmó: “Enzo está en casa y en familia”.
Melisa agradeció a todos los santiagueros y perfiles de Facebook “por su atención y colaboración inmediata en la búsqueda e información sobre el lamentablemente incidente”.
Autismo en Cuba y el patrón de niños desaparecidos
Este no es un caso aislado en Santiago de Cuba. En noviembre de 2025, otro menor de cinco años llamado Yordan Corrales Ricardo permaneció perdido más de una semana antes de aparecer sano en Songo-La Maya.
El patrón se repite porque Cuba carece de un sistema de alertas oficiales y registros accesibles para personas desaparecidas. Organizaciones independientes, como el Observatorio de Género de Alas Tensas lo ha descrito sin rodeos: “publicar, compartir y sostener la presión pública” en redes es el único recurso real que tienen las familias cubanas.
La vulnerabilidad de los menores con trastorno del espectro autista frente al extravío alcanza cifras alarmantes a nivel global. Investigaciones internacionales calculan que casi la mitad de estos niños se pierde al menos una vez después de cumplir cuatro años, con peligros graves como ahogamiento o accidentes de tránsito.
Cuba reporta una prevalencia oficial de autismo de 0,4 por cada 10.000 niños. La Organización Mundial de la Salud sitúa la tasa mundial en uno por cada 160, lo que apunta a un subdiagnóstico masivo en la isla.
El país apenas cuenta con nueve centros educativos especializados para atender a toda la población infantil y adolescente con esta condición. Esa cifra habla por sí sola.
Enzo Larduet Rivera duerme hoy en su casa gracias a vecinos, desconocidos y una red social que funciona como sistema de emergencia improvisado. La pregunta que queda flotando es cuántos niños autistas desaparecidos en Cuba no corren con la misma suerte cuando Facebook es el único protocolo disponible.