
José Mujica, presidente de Uruguay del 1 de marzo de 2010 hasta el 1 de marzo de 2015, falleció este martes a causa de un cáncer de esófago a los 89 años. El deceso ocurrió en su hogar en Rincón del Cerro, en las afueras de Montevideo, donde estuvo acompañado de su esposa, Lucía Topolansky, en sus últimos días.
El cáncer de esófago es una enfermedad agresiva que afecta los tejidos que recubren a este órgano, el conducto que transporta los alimentos hacia el estómago. En su mayoría, los casos se diagnostican en etapas avanzadas, lo que dificulta su tratamiento.
Con una tasa de supervivencia a cinco años inferior al 20% en muchos casos, la enfermedad de Mujica fue especialmente desafiante, considerando sus antecedentes médicos, que incluían una enfermedad inmunológica crónica que lo obligó a alejarse de la política en 2020.
La enfermedad fue anunciada públicamente en abril de 2024, cuando el exguerrillero informó sobre su diagnóstico y dejó claro que no se sometería a tratamientos invasivos. Desde entonces, su salud comenzó a deteriorarse, y en los meses posteriores, los informes médicos indicaron una leve pérdida de peso y debilidad general, aunque continuó participando en algunos encuentros informales.
Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho Viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo.
— Yamandú Orsi (@OrsiYamandu) May 13, 2025
Mujica estuvo sometido a 32 sesiones de radioterapia y, a pesar de la desaparición del tumor, su recuperación fue dolorosa por varias internaciones debido a los problemas que sufrió para alimentarse.
En enero de 2025, se confirmó que el cáncer había hecho metástasis en el hígado, lo que complicó aún más su pronóstico. A partir de ese momento, decidió suspender toda atención hospitalaria y seguir un régimen de cuidados paliativos en su chacra.
A lo largo de sus últimos meses, la figura de Mujica siguió siendo importante, aunque disminuyeron sus apariciones públicas. Familiares y allegados cercanos comenzaron a preparar el entorno para su etapa final.
En su última entrevista pública, realizada en abril de 2025, Mujica dejó un mensaje que reflejaba su visión de la vida y su legado. “Que amen la vida. No hay victoria más grande que aprender a vivirla con sentido”, comentó.
José Mujica nació en 1935 en Montevideo, en una familia modesta, y desde joven se inclinó hacia las ideologías de izquierda. En la década de 1960, se unió al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), un grupo guerrillero que luchaba contra la dictadura militar.
En 1972, fue capturado y condenado a más de 13 años de prisión por estar involucrado en secuestros y asaltos a instituciones del Estado. Durante su condena vivió bajo condiciones extremas hasta la liberación en 1985, cuando terminó la dictadura.
Tras su liberación, Mujica se involucró en la política legalmente, uniendo fuerzas con el Frente Amplio, coalición de izquierda que había cobrado fuerza durante la etapa autoritaria de Uruguay. A lo largo de los años, se consolidó como un líder respetado por su autenticidad, humildad y firmeza en sus ideales. En 1994, fue elegido diputado, iniciando su carrera política dentro de las estructuras democráticas del país.
En 2009, alcanzó la presidencia de Uruguay, donde gobernó de 2010 a 2015. Durante su mandato, adoptó una postura inclusiva y progresista, destacándose por su lucha contra la pobreza y por la ampliación de derechos civiles. Fue responsable de la legalización del matrimonio igualitario en 2013 y de la innovadora ley que legalizó la marihuana para controlar el narcotráfico. Su estilo de vida austero, rechazando los lujos y viviendo en una pequeña chacra, lo convirtió en un referente global de humildad.
Mujica también destacó en la política exterior, manteniendo relaciones cercanas con gobiernos progresistas de América Latina y adoptando una postura pragmática frente a Estados Unidos. A nivel nacional, promovió políticas de inclusión social y educación. Al finalizar su mandato en 2015, decidió no buscar la reelección, cumpliendo con su promesa de no perpetuarse en el poder.