
Las autoridades de salud de Cuba han declarado que el aumento de las arbovirosis, en particular el dengue y la chikungunya, debe tratarse con el mismo nivel de emergencia que la pandemia de coronavirus (COVID-19).
Según se reconoció ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS), actualmente hay un aumento del 60% en los casos graves de dengue y aquellos que padecen chikungunya se quedan por largos periodos con las consecuencias de la enfermedad (dolor intenso en las articulaciones).
El presidente Miguel Díaz-Canel, al pronunciarse sobre la situación, destacó que las medidas a seguir serán similares a las que se tomaron durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, esta declaración ha generado temor entre la población, ya que el manejo de la crisis sanitaria por parte del gobierno no fue un ejemplo de eficiencia.
En el caso de las arbovirosis, lo único que tenía que hacer el gobierno (y no lo hizo) era fumigar con antelación a la temporada de lluvias. El mosquito Aedes aegypti es el principal vector transmisor de estas enfermedades. Los salideros en las tuberías de agua y el creciente número de basureros en los barrios cubanos contribuyen a la proliferación del insecto.
En lugar de implementar medidas preventivas adecuadas, las autoridades han optado por priorizar áreas específicas para la fumigación, sin recursos suficientes para hacer frente a la magnitud del brote. La escasez de combustibles, insecticidas y la falta de personal han impedido que los equipos de fumigación salgan a tiempo, permitiendo que los casos sigan aumentando de manera alarmante.
El chikungunya ha sido identificado como la arbovirosis de mayor circulación en Cuba, afectando a 93 de los 168 municipios del país. Hay más de 20 mil casos activos reportados, pero las estadísticas pueden estar subregistradas, pues ya los cubanos no van al médico. La falta de personal médico, la escasez de recursos y la saturación de los hospitales dificultan la atención de los enfermos.
Los síntomas del chikungunya suelen aparecer entre 4 y 8 días después de la picadura del mosquito. Los más comunes son fiebre alta, dolor intenso en las articulaciones (especialmente en manos, muñecas, tobillos y pies), erupciones cutáneas, dolor muscular, dolor de cabeza y fatiga extrema.
La fiebre suele durar entre 2 y 7 días, mientras que el dolor en las articulaciones puede persistir durante semanas o incluso meses, a veces causando incapacidad temporal.
El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, principalmente con analgésicos y antiinflamatorios como el paracetamol y el ibuprofeno, además de mantener una buena hidratación y descanso. No existe un tratamiento antiviral específico para la chikungunya, por lo que el enfoque principal es el manejo de los síntomas.
Los expertos advierten que el sistema de salud está siendo sobrecargado por el aumento de los casos, lo que pone en peligro la capacidad de respuesta ante futuras emergencias sanitarias.
El protocolo sanitario actual establece que todos los niños menores de dos años, las mujeres embarazadas y los adultos mayores deben ser hospitalizados ante un posible contagio. Sin embargo, esta medida no es suficiente si no se toman acciones preventivas efectivas, como la fumigación masiva y el control del mosquito Aedes aegypti. Los cubanos siguen enfrentándose a la incertidumbre y a la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades.

