
El opositor venezolano Pablo Medina Carrasco afirmó en una entrevista realizada hace algunos meses por el presentador cubano radicado en Miami Jorge Luis Sánchez Grass que Hugo Chávez habría sido sometido a procedimientos médicos forzados en Cuba durante la etapa final de su enfermedad.
Según Medina, el líder venezolano no permaneció en un hospital público como se informó oficialmente, sino en instalaciones bajo control directo del poder político en La Habana. En su testimonio, aseguró que en ese lugar, al que identificó como un complejo reservado para altas figuras extranjeras, Chávez habría sido intervenido sin las condiciones médicas adecuadas y, presuntamente, sin su consentimiento pleno.
La acusación más grave formulada por el opositor apunta a que al mandatario venezolano le habrían cortado las cuerdas vocales por decisión política, con el objetivo de impedir que pudiera comunicarse públicamente en sus últimos días. Medina sostuvo que la orden habría provenido del entorno de Fidel Castro, en el contexto de un supuesto plan para controlar la narrativa en torno al deterioro físico del presidente venezolano y manejar los tiempos de la sucesión.
De acuerdo con su versión, Chávez habría sido sometido a un procedimiento invasivo sin anestesia adecuada, lo que, de confirmarse, constituiría una grave violación de derechos humanos y de la ética médica.
Medina Carrasco aseguró además que la información sobre el estado real del mandatario fue restringida no solo al pueblo venezolano, sino también a líderes aliados que viajaron a Cuba con la intención de visitarlo.
De igual manera, afirmó que figuras como Evo Morales y Rafael Correa no habrían podido verlo en sus últimos días, lo que, a su juicio, evidencia el hermetismo con que se manejó la situación.
El opositor también cuestionó la versión oficial sobre la fecha de fallecimiento de Chávez, sugiriendo que el anuncio público habría sido retrasado deliberadamente para permitir que Nicolás Maduro se consolidara políticamente como sucesor. Según su relato, el control de la información fue parte de una estrategia más amplia coordinada desde La Habana.
Hasta la fecha, no existen documentos públicos ni investigaciones independientes que confirmen estas acusaciones. El gobierno cubano nunca ha permitido una auditoría externa sobre la atención médica brindada a Chávez durante su estancia en la Isla, mientras que las autoridades venezolanas han sostenido que el líder recibió tratamiento especializado y humanitario.
Las declaraciones de Medina reabren interrogantes sobre el nivel de control político ejercido por el régimen cubano en momentos clave de la transición venezolana. Más allá de la polémica, el testimonio vuelve a colocar bajo escrutinio la opacidad con que ambos gobiernos manejaron la enfermedad y muerte de Chávez, un episodio que marcó el rumbo político de Venezuela y reforzó, según críticos, la influencia de La Habana sobre Caracas.
En ausencia de transparencia oficial, la etapa final de Chávez en Cuba continúa siendo uno de los capítulos más controvertidos de la alianza entre ambos regímenes.
Una exhumación al dictador Chávez y saldremos de muchas dudas si no desaparecieron sus restos, del narco dictador Fidel Castro se puede esperar cualquier cosa.