
La plataforma YouTube eliminó el canal oficial del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que acumulaba más de 233 mil suscriptores y servía como vía principal para la difusión de sus discursos, programas semanales y transmisiones de actos oficiales.
Al intentar ingresar al canal, los usuarios se encuentran con un aviso que señala: “Esta página no está disponible. Disculpe las molestias”. Hasta el momento, ni YouTube ni el gobierno de ese país han ofrecido declaraciones oficiales sobre la medida, lo que ha dado pie a especulaciones sobre las causas de la eliminación.
Según medios afines al chavismo, la decisión de la plataforma se tomó “sin ningún tipo de explicaciones”. Sin embargo, no es la primera vez que Maduro y su régimen enfrentan conflictos con las grandes compañías tecnológicas.
En agosto de 2024, días después de que el chavismo consumara un fraude electoral ampliamente denunciado por la oposición y la comunidad internacional, el dictador chavista ordenó bloquear la red social X, que permanece inhabilitada en Venezuela hasta la fecha.
Asimismo, el régimen acusó a TikTok de “alentar una guerra civil” tras suspender transmisiones en vivo durante las protestas postelectorales que dejaron 28 muertos y más de 2.400 detenidos, según cifras oficiales.
En diciembre de ese mismo año, el Tribunal Supremo de Justicia sancionó a la plataforma china con una multa de 10 millones de dólares, acusándola de negligencia en la supervisión de contenidos virales.
Si bien las cadenas nacionales de radio y televisión siguen bajo control del chavismo, la pérdida de un canal digital con cientos de miles de suscriptores limita el alcance internacional de su propaganda.
Además, la eliminación del canal ocurre en un momento de especial tensión entre Caracas y Washington. La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene desplegadas fuerzas militares en el sur del Caribe con el objetivo de combatir a los carteles de la droga que operan desde territorio venezolano.
Maduro ha denunciado estas operaciones como parte de un intento de “cambio de régimen” en Venezuela. Desde la llegada de los destructores estadounidenses a aguas internacionales del Caribe y otros efectivos militares, se han logrado abatir a tres narcolanchas, que movilizaban cocaína y fentanilo.
En medio de esta situación, el socialista es buscado por el Departamento de Control de Drogas de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés). Esta agencia ofrece 50 millones de dólares por información que permita la captura del chavista, acusado de conspiración para traficar sustancias prohibidas.