
El periodista Mario Vallejo compartió recientemente un impactante video en su cuenta de Facebook, donde un cubano desde La Habana narra una escena que deja al descubierto la grave deshumanización que enfrenta la sociedad cubana. El hecho ocurrió el pasado domingo, en las inmediaciones de Cristina, entre las calles Matadero y Apoyo, en La Habana.
Un accidente de tránsito protagonizado por un ómnibus dejó a un hombre con una pierna completamente destrozada. Según el relato de un testigo presencial, el chofer continuó su marcha sin mostrar intención alguna de asistir al herido. Los pasajeros, en lugar de solidarizarse, mostraron una preocupante indiferencia, desesperados por llegar a sus hogares.
“El ómnibus avanzaba con las puertas abiertas y arrastró a un hombre por su pierna hasta que esta quedó destrozada. Lo auxiliamos como pudimos, pero la mayoría de los pasajeros solo quería que el ómnibus siguiera su camino”, comentó el hombre. Tras llamar al 106 (número telefónico de la policía), se demoraron en llegar más de 15 minutos. Para ese entonces la guagua se había marchado.
El herido fue trasladado al hospital Miguel Enríquez en un vehículo particular, donde se le atendió de emergencia. Antes de perder el conocimiento, logró proporcionar el contacto de su hija, a quien el buen samaritano terminaría llamando para darle la triste noticia.
Vallejo calificó el incidente como un símbolo de la crisis humana que afecta al país. En sus propias palabras: “Este testimonio denuncia cuánto se ha depauperado la sociedad cubana. Lo que vivimos hoy no es solo una crisis económica, sino también moral y humana”.
El video ha generado una oleada de comentarios en redes sociales. Muchos expresan indignación y tristeza. Una usuaria escribió: “Se acabó el humanismo y la empatía. Es un sálvese quien pueda”. Otros destacan que el hambre y la miseria no justifican la falta de humanidad. “Siempre existirán personas como usted, que demuestran que no todo está perdido”, escribió otra usuaria en referencia al testigo que auxilió al hombre herido.
Vallejo también señaló que este suceso representa un ejemplo extremo de las consecuencias de un sistema que ha fallado en proveer condiciones dignas de vida. “Es mucho más difícil reconstruir una sociedad moralmente fracturada que levantar edificios derrumbados”, reflexionó.
Entretanto, el testigo que compartió su testimonio insta a los cubanos a reflexionar. “Podría haber sido tu padre, tu hermano, tu abuelo. No necesitamos un vínculo familiar para sentir el dolor ajeno”, afirmó entre lágrimas.

