
Cuba acumula una deuda de aproximadamente 2.000 millones de euros con España, una cifra que se viene acumulando desde las décadas de 1980 y 1990. A pesar de varios acuerdos de pago en años anteriores, el régimen comunista sigue sin pagar, por lo cual el gobierno de España reconoció que es un problema de difícil solución.
El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa de España, Israel Arroyo, que integra el gobierno del socialista Pedro Sánchez, dijo ante el Congreso de los Diputados que Cuba no puede pagar esa deuda debido a la situación económica que enfrenta el país. “Es un problema de difícil solución mientras Cuba no pueda pagar, porque ahora mismo la situación es la que es”, apuntó el funcionario.
En ese sentido, recordó que el origen del adeudo proviene de hace 30 y 40 años, cuando la Isla obtuvo préstamos del antiguo Fondo de Ayuda al Desarrollo.
En 2015, Cuba firmó un acuerdo con el Club de París, que condonó una parte significativa de la deuda y renegoció los términos de pago. España fue uno de los países que accedió a esta reestructuración. Sin embargo, la situación no mejoró sustancialmente.
Luego, en 2021, bajo el gobierno de Pedro Sánchez, se firmó una nueva adenda al acuerdo multilateral, que volvió a incluir una reprogramación de pagos. A pesar de estas gestiones, la deuda persiste, y Cuba sigue sin poder saldar sus compromisos financieros.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la deuda externa de Cuba alcanza los 18.284 millones de dólares, aunque algunos expertos creen que esta cifra podría ser aún mayor.
Recientemente, el antiguo Banco Nacional de Cuba perdió un litigio en Londres relacionado con préstamos impagos por un valor cercano a los 70 millones de euros. Esta derrota pone de manifiesto la creciente presión internacional sobre Cuba para cumplir con sus deudas.
La deuda externa de Cuba afecta gravemente a la economía nacional, ya que limita el acceso a financiamiento internacional necesario para importar productos básicos, como alimentos, medicinas y combustibles. En un contexto de alta inflación y salarios insuficientes, la falta de recursos para satisfacer las necesidades básicas deteriora la calidad de vida del cubano.
Además, esta situación incrementa las tensiones sociales y fomenta un éxodo masivo de cubanos en busca de mejores condiciones. El incumplimiento de la deuda también afecta las relaciones del país con la comunidad internacional, lo que dificulta aún más la resolución de sus problemas económicos.
Para solucionar la deuda, Cuba podría intentar renegociar nuevamente con sus acreedores, aunque las condiciones actuales, sumadas a la falta de confianza internacional, complican esta opción. Otra alternativa sería abrir más la economía a la inversión extranjera, lo que requeriría reformas estructurales que el régimen cubano ha evitado implementar. También se baraja la posibilidad de flexibilizar las políticas monetarias y fiscales para aliviar la presión interna, pero esto podría generar más inflación y desestabilizar aún más la economía.