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Díaz-Canel admite lo que negó durante años: el fracaso de los precios topados

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El designado presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. (Captura de pantalla © La Jornada – YouTube)

El designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció durante la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba que la política de topes de precios aplicada por su gobierno no logró contener la inflación y provocó efectos contrarios a los objetivos esperados.

El mandatario anunció que el régimen abandonará el control generalizado de precios, en medio de una crisis económica marcada por el encarecimiento de los alimentos, la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del mercado interno.

¿En qué fallaron los precios topados en Cuba?

Ante la cúpula del PCC, Díaz-Canel admitió que la medida generó consecuencias que durante años fueron advertidas por economistas independientes y organizaciones especializadas, pero que el aparato oficial había descartado o minimizado.

“Los topes de precios en la práctica no lograron contener la inflación. Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde o que se mantuvieron inamovibles en desconocimiento de la realidad económica cambiante”, afirmó Díaz-Canel.

El reconocimiento tiene un peso político relevante porque el propio régimen defendió esos controles como una herramienta para frenar el aumento del costo de la vida. En julio de 2024, mediante la Resolución 225/2024, las autoridades fijaron precios máximos a seis productos básicos: pollo troceado, aceite comestible, leche en polvo, pastas alimenticias, salchichas y detergente en polvo.

Esa disposición generó rechazo entre actores privados y alertas de especialistas. Antes de su entrada en vigor, el gobierno suspendió la aplicación mientras negociaba con el sector no estatal.

Economistas habían advertido de los problemas

En aquel momento, el Food Monitor Program alertó que los controles podían agravar el desabastecimiento y empujar más productos hacia el mercado informal. El economista Pedro Monreal también señaló que ese tipo de políticas suele derivar en inflación reprimida y menor oferta.

 

Dos años después, Díaz-Canel terminó validando esas advertencias desde una tribuna oficial. “Por eso no vamos a seguir topando precios de manera general, como explicó el Primer Ministro”, dijo el mandatario, en alusión a Manuel Marrero Cruz, quien presentó un paquete de más de 20 cambios económicos aprobados en el Pleno.

Como sustituto, el régimen plantea una reforma tributaria dirigida a corregir distorsiones en las cadenas productivas.

“Avanzaremos hacia un impuesto al valor agregado del IVA acreditable y soportado progresivamente por facturación electrónica para evitar la imposición fiscal en cascada”, señaló Díaz-Canel.

Crisis económica presiona nuevo paquete de reformas

El gobernante también vinculó el abandono de los topes con una modificación del sistema de subsidios. Según dijo, la intención oficial es pasar de subsidiar productos a apoyar directamente a personas vulnerables.

“Pero estas decisiones solo pueden aplicarse junto con una protección social más directa, más efectiva, con el tránsito de subsidiar productos a subsidiar personas y con el esfuerzo por recuperar el poder adquisitivo de salarios y pensiones”, precisó.

El anuncio llega en medio de un escenario económico crítico para la Mayor de las Antillas. Según cifras oficiales, la inflación interanual en Cuba alcanzó el 15,89% en mayo de 2026, mientras los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 19,24%. A inicios de junio, el dólar informal llegó a 600 pesos cubanos, un récord que refleja la depreciación sostenida de la moneda nacional.

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