
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que desde Cuba se hace “todo lo posible” para localizar dos embarcaciones mexicanas desaparecidas en el mar cuando viajaban desde Isla Mujeres, en Quintana Roo, hacia La Habana con ayuda humanitaria, como parte de la flotilla Nuestra América.
Los nueve tripulantes salieron el 20 de marzo y debían arribar a puerto cubano entre el 24 y el 25, pero la falta de contacto activó una operación de búsqueda y salvamento.
El gobernante comunista prometió movilizar recursos, lo que podría traducirse en patrullajes de las tropas guardafronteras para “la búsqueda y salvamento de estos hermanos de lucha”.
Por el momento, Díaz-Canel se dijo “preocupado” por el destino de los simpatizantes de la izquierda mundial que quisieron embarcarse en la misión probablemente sin tener conocimientos marítimos y los peligros que puede significar ir a mar abierto en un velero cargado.
Según una nota oficial divulgada por la Secretaría de Marina Armada de México, el operativo de búsqueda desde territorio mexicano comenzó el 26 de marzo.
El operativo mexicano incluye la participación de Mandos Navales y Estaciones Navales de Búsqueda, Rescate y Vigilancia Marítima, con apoyo de la Capitanía de Puerto de Isla Mujeres. También se emitió un aviso a la comunidad marítima para ampliar la localización.
A la par, México abrió canales de comunicación con agencias de salvamento de Polonia, Francia y Estados Unidos, además de sus representaciones diplomáticas. Los nueve tripulantes pertenecen a estos países.
La misión forma parte de la flotilla internacional Nuestra América, una iniciativa que busca llevar ayuda humanitaria a Cuba y respaldar políticamente al régimen castrista. Uno de los veleros de esa travesía, renombrado Granma 2.0, sí logró llegar a La Habana el 24 de marzo con cargamento de alimentos, medicinas y paneles solares.
Reacciones y críticas al mensaje de Díaz-Canel
El mensaje de Díaz-Canel, sin embargo, no generó solidaridad unánime en redes sociales. Junto a expresiones de preocupación por la vida de los tripulantes, aparecieron numerosas críticas contra la reacción oficial.
Varios usuarios cuestionaron que el gobernante se muestre activo en este caso mientras, según denunciaron, no se atienden con igual empeño otras desapariciones y dramas que afectan a ciudadanos cubanos.
Entre los comentarios publicados hubo reproches directos sobre la prioridad otorgada a esta búsqueda. Una usuaria aseguró que en Baracoa, Guantánamo, hay una embarcación perdida desde el martes con cuatro personas y que nadie habla del caso ni ha salido a buscarlas.
Otros recordaron a los cubanos perdidos en el estrecho o a los migrantes varados en México, y hablaron de “doble moral”.
También surgieron mensajes marcados por la desconfianza hacia el aparato estatal. Algunos insinuaron que la insistencia de Cuba en hacer todo lo posible por encontrarlos tiene que ver con las ansias de acaparar la ayuda que transportan.
Otros sostuvieron que el régimen convierte el sufrimiento en propaganda y que su capacidad de respuesta real es limitada. En esa línea, varios comentarios mezclaron deseos de que los tripulantes aparecieran con fuertes críticas a la gestión de la dictadura.
El cruce del estrecho de Yucatán es un desafío peligroso debido a las fuertes corrientes marinas que pueden desviar las embarcaciones hacia el centro del mar Caribe.
Estas corrientes, combinadas con cambios abruptos en el clima y la falta de visibilidad, aumentan considerablemente el riesgo para cualquier velero en esta ruta.
Las autoridades marítimas advierten que la falta de comunicación y la presencia de tormentas en el Caribe pueden dejar a las embarcaciones a la deriva, aumentando el peligro para la tripulación.