
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó cualquier interpretación de un supuesto diálogo diplomático entre su gobierno y la administración del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.
A través de un post en redes sociales, el comunista indicó que las únicas conversaciones entre Washington y La Habana se desarrollan bajo la necesidad de mantener un contacto por motivos técnicos de política migratoria.
“Siempre hemos tenido disposición a sostener un diálogo serio y responsable con los distintos gobiernos de EEUU, incluido el actual, sobre bases de igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco, sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia”, dijo Díaz-Canel.
“El origen y extremo endurecimiento del bloqueo no tienen relación con los cubanos residentes en EEUU, empujados allí por esa política fallida y por los privilegios de la Ley de Ajuste Cubano”, agregó.
Díaz-Canel también mencionó que los cubanos residentes en territorio estadounidense ahora son “víctimas del cambio en las políticas hacia los migrantes y de la traición de los políticos de Miami”.
Para finalizar, sostuvo: “Como demuestra la historia, las relaciones entre EEUU y Cuba, para que avancen, deben basarse en el Derecho Internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica”.
La declaración responde directamente a palabras de Trump realizadas ayer domingo a bordo del Air Force One, cuando aseguró a periodistas que su gobierno “está hablando con Cuba” y llamó a La Habana a “alcanzar un acuerdo”.
⚠️⚠️#Urgente. Trump sobre #Cuba:
“Estamos hablando con Cuba, y lo sabrán muy pronto… Uno de los grupos que quiero que se cuide son las personas que vinieron de Cuba y que fueron obligadas a irse” pic.twitter.com/23Zq4XwEJv
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) January 12, 2026
Las afirmaciones se producen en el contexto de la actual situación política y energética de Venezuela. Tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por tráfico de drogas, Washington ahora tiene la supervisión total de la distribución del petróleo extraído en la nación sudamericana.
En este sentido, Trump anunció el cese inmediato de los envíos de petróleo y apoyo económico que históricamente Caracas ha destinado a La Habana. La medida supone un cambio radical en la política energética y externa entre dos aliados tradicionales dentro de la órbita del chavismo y del comunismo en América Latina.
Trump defendió su posición argumentando que “Cuba sobrevivió durante muchos años gracias al petróleo y el dinero de Venezuela”, y añadió que, a cambio, el régimen de la Isla proporcionó lo que describió como “servicios de seguridad” a los dos últimos dictadores venezolanos.
El mandatario republicano afirmó que “la mayoría de esos cubanos han muerto tras el ataque estadounidense de la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años”, en referencia a las fuerzas cubanas que operaban en Venezuela antes de la captura de Maduro.
El analista energético Jorge Piñón advirtió que la interrupción del suministro de crudo procedente de Venezuela tendría un impacto inmediato y severo sobre la ya frágil economía cubana, debido a la dependencia estructural de la Isla de ese petróleo para mantener en funcionamiento áreas estratégicas como la generación eléctrica, el transporte y buena parte de la actividad industrial.
Según el especialista, Cuba venía recibiendo entre 32.000 y 35.000 barriles diarios de petróleo venezolano, volumen que permitía cubrir aproximadamente la mitad de su déficit energético.
La pérdida de ese flujo obligaría al régimen a recurrir al mercado internacional, con un costo superior a los dos millones de dólares diarios, en un escenario aún más complejo por la drástica caída de los envíos de crudo desde México.
Diaz-Canel debe hacer elecciones libres con cubanos de diferentes credos. Basta ya de dictadura empobrecedora. Demasiados años de miseria y falta de libertad política.