
Miguel Díaz-Canel, el sucesor designado por Raúl Castro, prometió que en 2025 se iniciará una mejoría en las condiciones de visa de los jubilados y pensionados en Cuba, uno de los sectores de la población que más sufre la crisis económica que atraviesa el sistema comunista.
Con una inflación galopante, producto de errores de política económica como la mal llamada “Tarea Ordenamiento”, el cobro mensual que reciben los mayores de edad en Cuba no alcanza ni para comer. Se estima que el 60% de los jubilados recibe la pensión mínima de 1.528 pesos cubanos (CUP). Un cartón de 30 huevos está por encima de los 3.000 CUP.
Díaz-Canel reconoció que los que tienen más de 60 y 65 años “entregaron toda la vida por la Revolución y hoy están en una situación muy compleja”. Durante su intervención en el Consejo de Ministros celebrado el 30 de diciembre, se comprometió a que el gobierno comenzará a atender a este sector en 2025.
Sin embargo, sus promesas generan escepticismo, pues el pueblo cubano está cansado de anuncios incumplidos, como el que hizo el propio Raúl Castro en 2007, cuando prometió que todos los cubanos se tomarían un vasito de leche en el desayuno. Casi 15 años después, no hay leche ni para los niños menores de siete años por la libreta de racionamiento.
Como siempre sucede las palabras de los dirigentes, carecen de detalles concretos sobre cómo se financiará esta “mejoría”, cuáles serán los pasos iniciales o qué métrica utilizarán para medir el progreso en la calidad de vida de los jubilados. Díaz-Canel solo insistió en la necesidad de explotar las “potencialidades” del Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado, pero no mencionó cifras ni plazos definidos.
El primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) argumentó que “se puede lograr” con trabajo y unidad. Mientras tanto, los jubilados continúan siendo uno de los grupos más golpeados por la inflación y la escasez de productos básicos.
En los días finales del 2024, Periódico Cubano recibió una denuncia de una jubilada cubana que el régimen le autorizó a comprar, por la libreta de racionamiento, una libra de masa de hamburguesa.
La facilidad fue presentada para “proteger a los adultos mayores” en las actividades festivas. Sin embargo, el producto ha generado indignación entre los beneficiarios debido a su pésima calidad.
La lectora de nuestra redacción residente en Sancti Spíritus describió la masa de hamburguesa como un “vómito de perro”, señalando que carece de consistencia y despide un fuerte olor ácido. A cada persona mayor de 65 años se le vendió por 27 pesos cubanos (CUP) media libra del alimento, lo que ha sido percibido más como una burla que como una ayuda real.

