
El mandatario designado, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, volvió a salir de viaje por las provincias cubanas durante el presente fin de semana. Ahora, junto a una amplia comitiva de funcionarios del Partido Comunista y numerosos escoltas llegó a Camagüey procedente de La Habana.
En esa provincia, considerada como la más ganadera de Cuba, llegó a la fábrica de quesos Taíno, situada en Guáimaro, un municipio que depende de esta planta para más del 40% de su actividad económica. Sin embargo, los directivos de la instalación reconocieron que por la crisis energética solo pueden trabajar cuatro horas al día.
Ese el lapso en que hay electricidad en el rural municipio. El resto del tiempo, casi 20 horas al día, soportan apagones, que además de incomodar al sector residencial, impiden que la fábrica pueda funcionar. Esta inestabilidad energética demuestra la escasa infraestructura que sufre el país, afectando tanto a las industrias como a la población.
La visita, que tenía como objetivo resaltar los esfuerzos locales, estuvo marcada por una serie de aspectos negativos que evidencian la profunda crisis que enfrenta la industria y la agricultura en la provincia.
Otro de los problemas señalados durante la visita fue la baja producción de la fábrica de Sibanicú, también en la región, que produce muy por debajo de su capacidad instalada. La falta de electricidad y deficiencias en el acopio de leche, proveniente de varios municipios, han limitado su producción, reflejando una ineficiencia en la cadena productiva.
Además, proyectos agropecuarios, como los relacionados con el cultivo de tabaco, se encuentran limitados por la falta de recursos y la ineficiencia en la ejecución de los planes. A pesar de los esfuerzos por parte de los agricultores, los recursos son insuficientes y no garantizan la sostenibilidad a largo plazo.
No obstante, Díaz-Canel pidió más sacrificios al pueblo para superar los obstáculos. A los trabajadores de estas instalaciones estatales los instó a “hacer más con menos”, además de su manida frase de “resistencia creativa”.
La provincia de Camagüey, históricamente reconocida como la más ganadera de Cuba, atraviesa una de las peores crisis del sector ganadero. En 2024, la región perdió más de 66.000 cabezas de ganado, lo que redujo la masa ganadera a menos de 433.000 reses.
A este dato se suman las muertes por diversas causas, los sacrificios ilegales y la gestión inadecuada de los recursos. La disminución en la producción lechera también ha sido alarmante, con caídas significativas en los litros acopiados, lo que afecta directamente a la industria lechera y, en consecuencia, a la población cubana.
El contraste entre la visita de Díaz-Canel y la situación que enfrenta la población local fue notable. El presidente y su comitiva viajaron en una extensa caravana de autos de lujo, lo que representa un derroche de recursos, mientras que los ciudadanos luchan con apagones y escasez de combustible.
La población, afectada por la crisis energética, no puede acceder a combustible en las gasolineras, lo que limita el uso de plantas eléctricas propias para enfrentar los apagones. La paradoja de ver al mandatario viajando en vehículos modernos, mientras los cubanos sufren por la falta de lo más básico, refleja la desigualdad y desconexión entre el poder gubernamental y las necesidades de la población.

