
La represión en Cuba es un tema cotidiano, pero ante el aumento de las calamidades económicas y sociales, la población está más dispuesta a protestar contra el gobierno comunista.
Cuba sigue siendo un estado totalitario bajo el régimen castrista, donde las opiniones disidentes son sistemáticamente perseguidas. Leyes como la Ley Mordaza (2021) han servido para justificar la censura y la represión de activistas, periodistas independientes y opositores.
El control férreo de la Seguridad del Estado, mediante escuchas, infiltrados y cárceles políticas, ha creado un ambiente de miedo en el que cualquier expresión contra el castrismo puede terminar en violencia y arrestos, tal como ocurrió en las protestas del 11 de julio de 2021.
Consejos para enfrentarse a la seguridad del Estado
Ante ese escenario en redes sociales se difundió una guía que sirve para prepararse ante un interrogatorio de la seguridad del Estado.
Iván Daniel Calás Navarro publicó en su cuenta de Facebook cuáles serían los pasos y precauciones a tomar para protegerse durante este tipo de situaciones.
Lo primero que subraya es que un “interrogatorio” no es una “entrevista”, sino un proceso intimidatorio que tiene como objetivo extraer información y destruir la moral del interrogado.
Uno de los consejos más importantes es ir acompañado de familiares y amigos, además de avisar a las redes sociales sobre el paradero antes de ingresar. Esto proporciona un grado de seguridad y visibilidad.
Los interrogadores de la seguridad del Estado son conocidos por utilizar manipulaciones psicológicas para relajar a la víctima y hacerla más susceptible a hablar.
Durante el interrogatorio, pueden utilizar halagos para que el interrogado baje la guardia. Según los testimonios de los activistas, también es común que intenten sembrar dudas sobre amigos cercanos, ofreciendo supuestas “pruebas falsas” para dividir y desmoralizar a los involucrados.
Calás recomienda mantener una actitud cautelosa durante el interrogatorio. Es crucial hablar lo menos posible y evitar dar respuestas largas. Ante preguntas difíciles, lo mejor es decir “no sé” y evitar contestar con suposiciones.
Los interrogadores a menudo emplean tácticas indirectas, como preguntas camufladas, para obtener información sin haber formulado una pregunta directa. Filtrar todo lo que se dice es clave para no comprometerse ni perjudicar a otros.
Según los registros de organizaciones independientes que monitorean la represión en la Isla, Cuba mantiene al menos de 1.190 a 1.207 presos políticos en sus cárceles en los primeros meses de 2026.
Esta cifra se basa en listados públicos actualizados por la ONG Prisoners Defenders, que documenta casos de personas encarceladas por su activismo, protestas u opiniones contrarias al régimen, sin garantías judiciales ni debido proceso. El régimen comunista no reconoce de forma oficial la existencia de prisioneros de conciencia.
