
Las recientes medidas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia el régimen castrista fueron parte de los factores para un incremento de las protestas y denuncias en la Isla durante el pasado mes de febrero, según un análisis del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).
La Isla registró 1.185 protestas, denuncias y declaraciones críticas durante el transcurso de los 28 días de febrero, en comparación con las 953 acciones similares ocurridas durante el mes pasado.
Un aspecto notable fue el incremento al desafío del estado policial con 432 frente al 395 de enero, lo que representa más de 36% del total. Los embates del bloqueo petrolero de la administración Trump también provocaron en febrero un rebote de las protestas y denuncias relativas a Servicios Públicos como electricidad, agua y transporte.
Las manifestaciones por ese tema pasaron de 86 a 229, mientras que la categoría Alimentación-Inflación hubo 201 quejas por el incremento de los precios en alimentos, a diferencias de las 97 de enero.
En el periodo se produjeron asimismo incendios de campos de cultivo y propiedades
del gobierno, un récord de grafitis antigubernamentales a lo largo de la isla con 42, y
otras protestas anónimas como el hackeo de los servidores de la empresa estatal de
Telecomunicaciones, ETECSA, y el Ministerio de Comunicaciones.
En medio de la crisis del combustible, la generación eléctrica apenas alcanzó los 1.200 MW, frente a una demanda que superaba los 3.000 MW. Esto provocó apagones de hasta 20 a 23 horas en algunas provincias y de 12 a 15 horas en La Habana.
La escasez de combustible afectó diversos servicios como el suministro de agua, la recogida de basura y los servicios bancarios, pero el impacto más visible se dio en el transporte, con la parálisis tanto del servicio urbano como interprovincial, largas colas en las gasolineras, aumentos en los precios del transporte privado y unas calles desiertas de vehículos.
En febrero, se registraron 113 Actos Represivos, destacándose tres eventos clave. El primero fue el encarcelamiento de los líderes del grupo audiovisual de pensamiento crítico El4tico, originario de Holguín.
El segundo, una brutal represión contra los reclusos de la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, quienes se amotinaron debido a los maltratos y las deplorables condiciones de vida. El tercero fue el tiroteo por parte de las lanchas guardafronteras cubanas a un bote procedente de Miami, que resultó en la muerte de cuatro tripulantes y heridas a seis más.
La categoría de Otros Problemas Sociales acumuló 68 protestas y denuncias, reflejando conflictos sociales profundos. Entre los más destacados estuvo la conversión de La Habana, tradicionalmente una ciudad animada, en una especie de “ciudad fantasma” debido a la escasez de combustible y la parálisis casi total del transporte.
Otros temas relevantes incluyeron la creciente desigualdad entre la élite gobernante y la población, la implementación de nuevas medidas represivas, la muerte de un recluta en el Servicio Militar Obligatorio, el auge de la prostitución, la crisis de valores y los esfuerzos de la sociedad civil para asistir a los más desprotegidos por el sistema.
La Inseguridad Ciudadana registró 57 protestas y denuncias en febrero, con un saldo de 22 muertes relacionadas con la violencia social, criminal, policial o de género. Entre las víctimas, se encontraba un cubanoamericano y tres mujeres, una de las cuales falleció mientras estaba bajo custodia policial.
En un caso de doble homicidio, el agresor fue linchado en el lugar del crimen. Cuatro de las muertes estuvieron motivadas por deudas o fines de lucro. Durante el mismo período, el OCC recopiló 21 delitos de latrocinio, incluidos hurtos masivos en hogares, estafas callejeras y robos selectivos de bienes esenciales como generadores eléctricos y motocicletas.
En cuanto a la categoría de Vivienda, el OCC recibió 18 denuncias y protestas, reflejando las consecuencias del deterioro acelerado de la infraestructura habitacional en Cuba. La falta de mantenimiento y la escasez de recursos empeoraron la situación, en un contexto nacional de estrechez energética y económica.
La situación de los residentes en barrios marginales, como El Fanguito, en la margen oriental del Río Almendares, también fue un tema destacado, con un número creciente de personas viviendo en condiciones precarias.

