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Una doctora cubana denunció en redes sociales un presunto hostigamiento en su centro de trabajo y en su barrio, después de negarse a firmar un documento que, según su testimonio, las autoridades presentaban como voluntario.
La profesional aseguró en un video difundido en Facebook que la presión comenzó tras rechazar la firma del texto. De acuerdo con su denuncia, el documento era promovido por estructuras vinculadas al régimen cubano y debía ser firmado por trabajadores, aunque se presentaba como una decisión individual.
La médica afirmó que, tras negarse, fue sometida a señalamientos en su entorno laboral. También dijo haber recibido presiones en el barrio, un método habitual de exposición pública usado por las organizaciones oficialistas.
El caso vuelve a poner bajo observación las prácticas de coerción política dentro de instituciones estatales en Cuba, donde el empleo público suele estar condicionado por la disciplina ideológica y la obediencia a las campañas oficiales.
La denunciante no precisó el contenido exacto del documento ni la institución médica donde trabaja. Tampoco se conocen respuestas oficiales del Ministerio de Salud Pública ni de las autoridades locales. Sin embargo, su relato apunta a un patrón de presión social y laboral contra quienes se apartan de las convocatorias políticas impulsadas por el aparato estatal.
En Cuba, los médicos forman parte de uno de los sectores más controlados por el Estado. La mayoría depende del sistema público de salud, lo que limita su margen para rechazar orientaciones oficiales sin exponerse a represalias.
La denuncia también ocurre en un contexto de creciente malestar social por la crisis económica, los apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios básicos en la Isla.
En ese escenario, cualquier negativa a participar en campañas políticas puede derivar en actos de intimidación, reuniones de señalamiento o presiones desde los llamados factores del barrio.
El caso, no obstante, refleja el clima de vigilancia y control que enfrentan profesionales cubanos cuando deciden no respaldar iniciativas del régimen, incluso aquellas presentadas formalmente como voluntarias.

