
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este viernes una amenaza a Irán en respuesta a las recientes protestas en el país islámico. El mandatario advirtió que si las autoridades de la nación asiática matan a los manifestantes que participan en las movilizaciones que han sacudido al país, Washington intervendrá a favor de los ciudadanos iraníes.
Las protestas en Irán comenzaron el pasado domingo en Teherán con cierres de comercios a causa de la crisis económica, pero rápidamente se extendieron a otras regiones y sectores de la población. El jueves, al menos seis personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad, murieron en enfrentamientos, según medios locales.
Tras darse a conocer las primeras víctimas, Trump lanzó un mensaje a través de la plataforma Truth Social: “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, EEUU acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar”.
Estas declaraciones provocaron una respuesta inmediata de dos asesores del líder supremo iraní, Ali Jamenei. Ali Shamjani, uno de los consejeros, advirtió en la red social X que “la seguridad de Irán es una línea roja” y que cualquier intervención contra la seguridad del país “enfrentará una respuesta contundente”.
Por su parte, Ali Larijani, otro consejero, enfatizó que cualquier injerencia de EEUU en los asuntos internos de Irán “equivaldría a desestabilizar toda la región y perjudicar los intereses estadounidenses”.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó las protestas de “legítimas” y pidió a sus funcionarios que escucharan las demandas de los manifestantes. En un discurso transmitido por televisión, destacó que la falta de soluciones a los problemas económicos podría tener consecuencias graves.
“Si no resolvemos el problema de los medios de subsistencia de la gente, acabaremos en el infierno”, advirtió. Sin embargo, otros funcionarios iraníes subrayaron que responderían con firmeza ante cualquier intento de desestabilizar el orden interno del país.
Irán atraviesa una grave crisis económica debido a años de sanciones internacionales y una serie de problemas internos, como la hiperinflación y la devaluación de su moneda, el rial.
El movimiento de protesta llega en un contexto especialmente tenso para Irán, que sigue lidiando con las sanciones internacionales relacionadas con su programa nuclear. Tanto EEUU como Israel han expresado su preocupación por la posibilidad de que Irán esté buscando desarrollar armas nucleares, una acusación que el gobierno iraní ha negado repetidamente.
En los últimos meses, las negociaciones entre ambos gobiernos sobre el programa nuclear se han estancado, a pesar de los esfuerzos de mediación por parte de Omán.
En junio del año pasado, Teherán y Jerusalén se enfrascaron en una siete de ataque con misiles. Las agresiones iniciaron con la Operación León Naciente por parte de Israel, que se centró en el ataque a instalaciones nucleares iraníes. En respuesta, la nación asiática lanzó la Operación Promesa Verdadera 3, disparando misiles a varias localidades israelíes.
Las agresiones terminaron luego de que la administración de Donald Trump movilizó aviones B-12 para atacar sitios clave nucleares como Fordow, Natanz e Isfahan, con misiles que tienen la capacidad de perforar hasta 60 metros bajo tierra.
Las manifestaciones en Irán, aunque menos masivas que las que sacudieron al país a finales de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, han logrado movilizar a miles de personas en unas 15 ciudades, principalmente en el oeste.
Las protestas de 2022, desatadas por la muerte de Amini mientras estaba bajo custodia policial por violar el código de vestimenta, dejaron varios cientos de fallecidos y marcaron uno de los episodios más críticos de la historia reciente de Irán.

