
Roberto Miró Luaces, un cubano de 48 años natural de La Habana, ha logrado destacar en Tokio, Japón, donde comenzó estableciendo su propio food truck, Cuban Sandwich & Deli Ahinama.
Este emprendimiento no solo rinde homenaje a su isla natal, sino que también representa un puente entre la cultura cubana y la japonesa, ofreciendo deliciosos sándwiches cubanos y mojitos.
El nombre de su food truck, Ahinama, hace referencia a la popular frase cubana “Ahí Na’ Ma’”, un guiño a la identidad y el orgullo de ser cubano. En un país donde la comida rápida se ha convertido en una parte esencial de la vida cotidiana, el carrito de Miró Luaces se destaca no solo por la calidad de sus productos, sino también por su distintiva decoración: una bandera cubana y botellas de ron Havana Club adornan su espacio, creando un ambiente acogedor para quienes buscan una conexión con Cuba.
Este “samurai” cubano, como se le conoce cariñosamente, ha vivido en Japón por más de dos décadas y se ha ganado la admiración de los locales y expatriados. Además de ser dueño de su camión de comida, Miró Luaces contrata a otros cubanos, dándoles la oportunidad de trabajar con él en un negocio que sigue creciendo. Participa en eventos gastronómicos locales y promueve su emprendimiento tanto en japonés como en inglés, lo que le ha permitido ganar popularidad entre los residentes y turistas en la capital japonesa.
La respuesta de los internautas ha sido muy positiva. Muchos elogian a este “luchador” cubano, destacando su ejemplo como un claro reflejo de que los cubanos tienen éxito en cualquier parte del mundo. En las redes sociales, los comentarios no se hacen esperar: “Los cubanos no habitamos la Luna porque no queremos”, es una de las frases que ha resonado en los perfiles digitales de quienes apoyan su negocio.
El éxito de Cuban Sandwich & Deli Ahinama ha convertido el espacio de Miró Luaces en un punto de referencia para los amantes de la cultura cubana, así como para los coterráneos que visitan la ciudad. La conexión entre los cubanos, independientemente de su ubicación, también es palpable. “La alegría que nos da cuando nos encontramos a otro cubano es especial”, expresó uno de los seguidores en Instagram. Otros comentaron: “Qué clase de locura. Hasta en Japón estamos los cubanos. Increíble”.
Además de su negocio, Miró Luaces también se desempeña como bailarín en Tokio, lo que demuestra su versatilidad y pasión por difundir la cultura cubana en todos los rincones del mundo.
El food truck de Roberto Miró Luaces es un testimonio del espíritu emprendedor cubano, que sigue demostrando que, no importa el lugar, los cubanos siempre se destacan y logran hacer sentir su presencia.
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