
Las autoridades estadounidenses ejecutaron este jueves una nueva incautación marítima en el Caribe al tomar el control de un buque petrolero sancionado, en una operación que refuerza el despliegue militar de Washington y su estrategia de control sobre las rutas energéticas de la región.
El navío, identificado como Verónica, fue interceptado en aguas internacionales antes del amanecer, sin que se registraran incidentes, convirtiéndose en el sexto operativo de este tipo.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, difundió imágenes del abordaje y destacó que el buque Verónica integraba la denominada “flota fantasma” y había navegado previamente por aguas venezolanas, eludiendo las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump.
“Como ya se ha demostrado con varios abordajes, no hay forma de eludir ni escapar de la Justicia estadounidense, punto”, afirmó Noem, quien añadió: “Nuestra determinación es inquebrantable y la coordinación de nuestra misión nunca ha sido mejor”.
Por su parte, el Comando Sur expresó de manera contundente en redes sociales: “El único petróleo que saldrá de Venezuela será aquel que esté debidamente coordinado y se realice de manera legal”.
Through #OpSouthernSpear, the Department of War is unwavering in its mission to crush illicit activity in the Western Hemisphere in partnership with @USCG through @DHSgov and @TheJusticeDept.
In another pre-dawn action, Marines and Sailors from Joint Task Force Southern Spear,… pic.twitter.com/brxO9xXUu3
— U.S. Southern Command (@Southcom) January 15, 2026
La acción fue coordinada por el Departamento de Defensa y llevada a cabo por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, con apoyo del Grupo Anfibio Listo de la Armada estadounidense. Entre las embarcaciones participantes se encuentran el USS Gerald R. Ford, el USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale, desplegados como parte de la Operación Southern Spear, cuyo objetivo es “aplastar la actividad ilícita en el hemisferio occidental”.
La captura del Verónica se suma a otras cinco interdicciones recientes contra embarcaciones vinculadas al transporte de crudo sancionado, principalmente procedente de Venezuela, Irán y Rusia. En días anteriores, Estados Unidos también detuvo los buques Olina (antes Minerva M), Bella 1 (rebautizado como Marinera y bajo bandera rusa), Vela 1, Sophia y Skipper, varios de ellos sometidos a vigilancia aérea y marítima durante semanas.
Estas operaciones forman parte de una estrategia intensificada tras la detención de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero en Caracas, una acción acompañada por un amplio despliegue naval y aéreo en la región.
La ofensiva marítima de EEUU no se limita al sector energético. Desde agosto de 2025, en el marco de la Operación Lanza del Sur, Washington ha incrementado su presencia militar en el Caribe, incluyendo la destrucción de embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico y enfrentamientos armados con sus tripulaciones.
De acuerdo con el Departamento de Defensa, estas acciones buscan reforzar la seguridad regional del país norteamericano, desarticular redes criminales transnacionales y proteger los intereses estratégicos y energéticos estadounidenses.