
La administración de Donald Trump suspenderá de manera temporal el pago de una fianza migratoria de 15.000 dólares para extranjeros de las nacionalidades que están en una lista negra, siempre que ingresen al país con el propósito de ver los juegos del Mundial de la FIFA 2026.
La medida, informada por el Departamento de Estado a The Associated Press, busca facilitar el ingreso de aficionados inscritos en el sistema FIFA Pass, en medio de una política migratoria marcada por controles más estrictos. El torneo, que comenzará el 11 de junio, tendrá partidos en 11 ciudades estadounidenses.
El requisito de pagar una fianza de hasta 15.000 dólares para ingresar a EEUU con una visa de turismo estaba en vigor desde el año pasado para ciudadanos de 50 países señalados por Washington por altas tasas de permanencia irregular tras el vencimiento de visas temporales o por otros criterios de seguridad.
Los solicitantes podían ser obligados a pagar 5.000, 10.000 o 15.000 dólares, con posibilidad de reembolso si cumplían los términos de la visa o si su solicitud era denegada.
Cinco países clasificados al Mundial aparecen en esa lista: Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez. Hasta ahora, sus aficionados debían asumir el pago incluso si ya tenían entradas confirmadas para los partidos.
La nueva exención beneficiará a quienes hayan comprado boletos y se registren en FIFA Pass, el mecanismo habilitado para acelerar citas consulares.
La subsecretaria de Estado para Asuntos Consulares, Mora Namdar, defendió la decisión y afirmó que Estados Unidos está entusiasmado por organizar “la Copa Mundial de la FIFA más grande y la mejor de la historia”.
Según explicó, la administración eximirá del requisito a los aficionados que compraron entradas y se inscribieron en el sistema hasta el 15 de abril.
El Mundial 2026 será organizado de forma conjunta por Estados Unidos, Canadá y México. En territorio estadounidense habrá partidos en Atlanta, Boston, Dallas, Kansas City, Houston, Los Ángeles, Miami, Nueva York/New Jersey, Filadelfia, el área de la bahía de San Francisco y Seattle.
Antes de esta decisión, jugadores, entrenadores y parte del personal de las selecciones ya estaban exentos del pago. Esa exclusión formaba parte de órdenes internas para priorizar la tramitación de visas vinculadas al torneo. Sin embargo, los aficionados comunes habían quedado fuera del beneficio, aun cuando contaran con entradas oficiales.
La medida representa una flexibilización poco frecuente dentro de la línea migratoria de la actual administración republicana. Trump ha reforzado las restricciones a viajeros extranjeros, con prohibiciones de entrada para ciudadanos de determinados países, revisiones más amplias y nuevas exigencias para solicitantes de visa.
La exención, por tanto, responde más a la presión del Mundial que a un cambio general de política. Entre las medidas más polémicas figura la prohibición de entrada a viajeros procedentes de Irán y Haití, aunque deportistas, entrenadores y personal acreditado del Mundial quedan exentos.
Los visitantes extranjeros también deben presentar información sobre su historial en redes sociales. A ello se suma el despliegue reciente de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en aeropuertos estadounidenses, en un momento en que personal de la Administración de Seguridad del Transporte no recibía salario. Estas acciones han generado críticas de organizaciones de derechos humanos.
Amnistía Internacional y decenas de grupos civiles emitieron una advertencia de viaje para la Copa Mundial, alertando sobre obstáculos y posibles riesgos para visitantes internacionales.
El sector hotelero también expresó preocupación. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento atribuyó la caída de la demanda internacional a barreras de visado, incertidumbre migratoria y tensiones geopolíticas.