
El comandante cubano Guillermo García Frías cumplió 97 años este 10 de febrero. Es una de las figuras más longevas de la dictadura castrista, que ha ocupado diferentes cargos de relevancia en el régimen e, inclusive, pese a su avanzada edad y aparente deterioro cognitivo, aún sigue apareciendo en eventos propagandísticos.
Nacido el 10 de febrero de 1928 en la provincia de Las Villas (actual Sancti Spíritus), García Frías se unió a la revolución en la Sierra Maestra durante la década de 1950, convirtiéndose en uno de los primeros campesinos en sumarse a las filas del Movimiento 26 de Julio bajo el mando de Fidel Castro. Su lealtad y desempeño en combate le valieron el rango de comandante, siendo pieza clave en la ofensiva rebelde contra el gobierno de Fulgencio Batista.
Tras el triunfo de la Revolución en 1959, García Frías ocupó diversos cargos de importancia dentro del gobierno castrista. Se desempeñó como Ministro de Transporte, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y, desde hace décadas, es el presidente de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, entidad estatal encargada de proyectos agropecuarios y de conservación ambiental.
Su figura ha sido objeto de burlas y cuestionamientos en los últimos años, especialmente a raíz de una polémica intervención en la televisión estatal en 2019. En aquel momento, el comandante promovió la cría de avestruces como una solución viable a la escasez de alimentos en Cuba, asegurando que estos animales podían producir más carne que una vaca.
“El avestruz es un animal excepcional. Una cría de avestruces puede alimentar a más personas que una res”, afirmó en su discurso. Sus declaraciones, desconectadas de la realidad alimentaria del país y de las dificultades de los cubanos para acceder a productos básicos, le valieron el apodo de “Comandante Avestruz” y lo convirtieron en blanco de memes y críticas en redes sociales.
El episodio fue emblemático de la falta de soluciones efectivas por parte del gobierno cubano ante la crisis económica que afecta al país desde hace décadas. Mientras la población enfrenta una inflación galopante, escasez de alimentos y apagones constantes, la dirigencia continúa promoviendo proyectos absurdos en lugar de aplicar reformas estructurales que alivien la situación.
A pesar de su edad y de signos evidentes de deterioro físico y mental, Guillermo García Frías sigue ocupando un lugar dentro del círculo de poder cubano. Al igual que otros dirigentes octogenarios y nonagenarios como Ramiro Valdés, es un símbolo del anquilosamiento del sistema político en la isla, donde el relevo generacional se ha visto obstaculizado por la permanencia de la vieja guardia revolucionaria.
Una de sus apariciones más recientes tuvo lugar en la Marcha de las Antorchas, un evento que se celebra cada 27 de enero en las inmediaciones de la Universidad de La Habana. Durante la tradicional ceremonia, se vivió un momento incómodo cuando fue captado visiblemente desorientado, con la mirada perdida y dificultades para coordinar sus movimientos.
Ante esta situación, Aylín Álvarez García, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), tuvo que asistirlo, sosteniéndole las manos para ayudarlo a entregar un premio. En otro instante, al intentar realizar el saludo militar, debió apoyarse en la parte baja de su espalda con la otra mano, como si necesitara estabilizarse para no perder el equilibrio.
TIENE CARA DE AVESTRUZ EL MUY CONDENADO
como duran los ….HDP y los buenos mueren jovenes