
El cuerpo de la fallecida actriz cubana Miriam Learra permaneció cerca de 24 horas en su residencia tras confirmarse su muerte, ocurrida este fin de semana en La Habana.
La situación fue denunciada por el actor Antonio Arroyo a través de Facebook y reproducida por el periodista Mario Vallejo, lo que generó numerosas reacciones en redes sociales. Solo después de la denuncia pública, los servicios funerarios acudieron a recoger el cuerpo.
El caso ha provocado indignación entre los internautas, quienes expresaron que esta no es una situación aislada. En los comentarios de la publicación de Vallejo, varios usuarios relataron experiencias similares.
“La abuela de mi esposa está en igual situación… la pregunta no es adónde vamos a parar, sino dónde fuimos a quedar”, escribió un ciudadano. Otro añadió: “Eso lo han denunciado miles de cubanos y hay casos peores”.
La demora en la recogida de cuerpos no es nueva en el país. En los últimos años, distintas denuncias en redes sociales han alertado sobre la crisis en los servicios funerarios, marcada por la falta de transporte, combustible y personal.
Las deficiencias en el sistema han afectado tanto a figuras públicas como a ciudadanos comunes, según confirman publicaciones y testimonios compartidos en plataformas digitales.
El fallecimiento de la actriz, ocurrido en La Habana a los 88 años, fue confirmado por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba. La noticia generó numerosas muestras de pesar en redes sociales, donde colegas y amigos compartieron mensajes en memoria de la artista. Hasta el momento, las autoridades culturales no han informado las causas de su deceso.
Learra, nacida en 1936, dedicó más de sesenta años al arte escénico, convirtiéndose en una de las figuras más representativas del teatro cubano.
Su formación se consolidó gracias a una beca de estudios en Praga, donde perfeccionó su técnica en arte dramático. En 1966, se incorporó al grupo Teatro Estudio, dirigido por algunos de los nombres más influyentes de la dramaturgia nacional, interpretando personajes que marcaron época en el panorama teatral de la Isla.
Durante la década de 1990 se unió a la Compañía Hubert de Blanck, donde continuó su labor sobre las tablas. Además de su sólida carrera teatral, participó en producciones de radio, cine y televisión, dejando una huella en telenovelas emblemáticas como La séptima familia, Las honradas y Tierra brava.
Su versatilidad y compromiso con la cultura cubana la convirtieron en una figura admirada por distintas generaciones.
Su esposo, el actor Orestes Quintana, expresó su pesar en una publicación en Facebook: “Ayer murió mi esposa, Miriam Learra. La tristeza y el dolor no me dejaron escribir, pero tengo que hacerlo. Fueron 46 años de alegrías, tristezas, peleas, reconciliaciones, compartiendo sueños e ideas. Como ella me decía: ‘somos un equipo’”.
Su fallecimiento y las circunstancias que rodearon el manejo de su cuerpo reabren el debate sobre el deterioro de los servicios básicos en Cuba, en especial aquellos que involucran el respeto a los fallecidos y sus familias.
La noticia ha generado un llamado a revisar las condiciones de los servicios mortuorios y la respuesta institucional ante una realidad que muchos cubanos han sufrido en silencio.


Cuba es una subsidiaria de haiti, los horrores de cuba no lo ves ni en haiti, ni en africa y al gobierno no le importa, como para ellos el pueblo son peores que los animales