
La Organización Mundial de la Salud investiga un brote de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius, donde tres personas murieron y siete casos fueron reportados entre confirmados y sospechosos.
La embarcación, con 147 pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades, permanecía bajo medidas sanitarias mientras autoridades internacionales coordinaban atención médica, evacuaciones y rastreo de contactos.
El episodio mantiene en alerta a varios países porque el barco recorrió el Atlántico Sur tras salir de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril. Su itinerario incluyó paradas en la Antártida, Georgia del Sur, Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión, antes de quedar frente a Cabo Verde, según el reporte de la OMS.
La crisis sanitaria también abrió una dimensión humana dentro del buque. Jake Rosmarin, bloguero de viajes estadounidense y pasajero del MV Hondius, publicó un mensaje en redes sociales en el que describió incertidumbre entre quienes siguen a bordo. “Lo que está pasando es muy real para todos los que estamos aquí”, dijo desde la embarcación.
Rosmarin pidió que los pasajeros no sean tratados solo como una noticia internacional. “No somos solo una historia. No somos solo titulares. Somos personas”, afirmó. También señaló que hay familias esperando el regreso de quienes quedaron dentro del crucero.
La OMS informó que, hasta el 4 de mayo, había dos casos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos. Entre los afectados figuran tres fallecidos, un paciente en estado crítico y tres personas con síntomas leves. Los cuadros incluyeron fiebre, molestias gastrointestinales, neumonía, dificultad respiratoria aguda y shock.
Las autoridades sanitarias mantienen investigaciones epidemiológicas para determinar el origen de la exposición. La OMS recordó que el hantavirus suele transmitirse por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados. También indicó que, aunque resulta poco común, se ha documentado transmisión limitada entre personas en brotes previos del virus Andes.
La situación obligó a aplicar medidas estrictas dentro del barco. Los pasajeros recibieron instrucciones de permanecer en sus cabinas cuando fuera posible y reducir al máximo el contacto físico. Equipos médicos de Cabo Verde evaluaron a personas con síntomas y tomaron nuevas muestras para análisis.
La presión aumentó tras conocerse que una mujer neerlandesa de 69 años viajó desde Santa Elena hacia Johannesburgo antes de morir en Sudáfrica. Las autoridades iniciaron el rastreo de más de 80 personas que iban en ese vuelo, incluidos 82 pasajeros y seis tripulantes de Airlink, según reportes citados por DutchNews.
La mujer había desembarcado en Santa Elena el 24 de abril con síntomas gastrointestinales. Al día siguiente empeoró durante el vuelo a Sudáfrica y murió el 26 de abril. El 4 de mayo, una prueba PCR confirmó la infección por hantavirus, indicó la OMS.
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España aceptó recibir el crucero en las Islas Canarias, donde pasajeros y tripulantes serían evaluados, tratados y repatriados con apoyo de autoridades europeas y de la OMS. El plan incluyó evacuaciones médicas de personas que requerían atención urgente.
El caso generó preocupación por la posibilidad de contagios entre contactos muy cercanos. Maria Van Kerkhove, directora de preparación y prevención de epidemias y pandemias de la OMS, dijo que la organización trabajaba con los operadores del barco y con los países de origen de los pasajeros. “Los escuchamos, sabemos que tienen miedo”, afirmó.
La OMS mantiene el riesgo global como bajo, pero sigue el evento por su impacto en viajes internacionales, manejo portuario y cooperación sanitaria. Para los pasajeros, la prioridad inmediata pasa por recibir información clara, controles médicos, desembarco seguro y retorno coordinado a sus países.

