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PERIÓDICO CUBANO

El día que Cuba comenzó su propaganda como “potencia médica” usando niños

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El día que Cuba comenzó su propaganda como “potencia médica” usando niños

La inversión millonaria que el gobierno hizo en medio de la peor crisis de su historia sigue pagándole 30 años después

Fidel Castro recibiendo a los niños de Chernóbil en 1990. (Granma).

Este 29 de marzo se cumplió el aniversario del inicio de la campaña de Cuba para posicionarse como potencia médica a nivel mundial, como muchas de sus campañas, a través de la utilización de niños.

Fue el 29 de marzo de 1990, que llegaron a Cuba los primeros 139 niños afectados por la radiación emitida en el mayor desastre nuclear de la historia, la explosión de la planta de Chernóbil en Ucrania.

El programa “Chernobyl Children” (Los niños de Chernóbil), impulsado por el entonces dirigente Fidel Castro, planteó el recibimiento de niños provenientes del área afectada, principalmente Ucrania, Bielorrusia y Rusia, para que recibieran tratamiento médico por sus lesiones.

El programa inició en 1990, pero continuó durante 20 años, mientras niños continuaban siendo víctimas de la radiación, incluso habiendo nacido años después de la tragedia.

En total, Cuba asistió a 26,114 pacientes, 84% de ellos niños, por lesiones que iban desde leves, hasta severas quemaduras por radiación, de acuerdo con un artículo publicado por la revista Nucleus en 2016, por Julio Medina y Omar García.

La visión de Cuba, no solo como un país con buena atención médica, sino como una nación “solidaria” y “humana” comenzó a asentarse en el extranjero, mientras ningún otro país ofreció ayuda a la población afectada, todavía estigmatizada por pertenecer a la hoy extinta Unión Soviética.

Sin embargo, los motivos de la ayuda del régimen cubano aún pueden cuestionarse, pues como se vería después, esta solo sería una campaña publicitaria para promocionarse como una nación “compasiva” y “colaboradora”, en medio de la Guerra Fría y los señalamientos de dictadura que ya desde entonces pesaban sobre la Isla.

Mientras la población cubana atravesaba el tristemente célebre “Periodo Especial” tras la caída de su principal proveedor, la Unión Soviética, el gobierno no reparaba en gastos para atender medicamente a los miles de niños que llegaron, además por sus propios medios.

Y es que la ayuda no fue destinada a todos los europeos de las zonas afectadas, y el criterio de selección de los niños tampoco se hizo con base en sus lesiones.

En documentos oficiales no se establecen cuáles fueron los criterios para la selección de los pacientes, pero desde Europa algunos denunciaron que solo familias con gran poder adquisitivo habían podido mandar a sus menores a la Isla.

Esto explicaría también el interés de Cuba en brindarles un tratamiento completo como no se ha vuelto a ver en la Isla, con intervenciones quirúrgicas, medicinas y tratamientos ininterrumpidos, completos y, en efecto, de calidad, en medio de la peor crisis económica de su historia hasta ese momento.

El gobierno de Cuba realizó un total de 1,687 operaciones, a las que se suman 5,466 intervenciones no quirúrgicas, entre biopsias, endoscopias, laparoscopias, medulogramas, criocirugía, entre otros.

Todos esos procedimientos costosos, que hoy día no podrían realizarse –al menos no sin varias complicaciones, como la falta de hilo quirúrgico, por ejemplo –se realizaron en teoría “sin problemas” para los extranjeros durante el periodo especial, mientras los ciudadanos no conseguían ni siquiera lo básico para subsistir.

Pero el gobierno no hacía esta comparativa, a través de sus medios oficiales, principalmente Granma y Cubadebate, presumió su labor “humanitaria” por los niños de Chernóbil, dedicando extensas páginas y primeras planas a la llegada y atención de los enfermos.

No obstante, esta cobertura no cesaría con el fin del programa en el 2011, sino que cada año se recordaría en las mismas fechas, para hacer hincapié en la única ocasión en que Cuba brindó atención médica gratuita a alguien, al menos de manera oficial, pues los rumores sobre el pago de las familias por los servicios nunca cesaron.

En 2019, en medio del auge por la serie televisiva de HBO “Chernobyl”, el gobierno cubano aprovechó una vez más su “buena acción”, con cerca de una veintena de notas en el verano de ese año destacando el programa por los niños de Europa del Este.

También realizó una exposición de su hemeroteca oficialista, titulada “Documentos extraviados: Los niños de Chernóbil en Cuba”, con las notas sobre su programa escritas entre 1990 y 1992.

Así, el fin de la aplicación del programa no significó el fin de su utilidad, manteniéndose como un recordatorio para el extranjero de la “solidaridad” de Cuba; un intento de manipulación para su gente, a la que no mencionan los recursos invertidos que pudieron destinarse a mitigar su propia crisis; y como una prueba de que la prioridad del gobierno cubano siempre han sido los extranjeros.

Si algo queda claro del caso, es que la enorme inversión realizada por el gobierno de Cuba seguiría rindiendo frutos incluso 30 años después, con la confianza de países dentro y fuera de Europa que consideran todavía los servicios médicos cubanos como confiables y “solidarios”. Esto a pesar de las millonarias sumas que cobran por los mismos, la falta de habilidad de sus profesionales y la pésima asistencia que reciben sus propios ciudadanos.

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