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El Gobierno cubano obtiene firmas bajo amenazas de despido y expulsión

firma por la patria-imagen creada con Gemini
Trabajadores de empresas estatales en Sancti Spíritus, empleados del sector salud en Camagüey y estudiantes universitarios en Pinar del Río y La Habana han reportado que la participación en la firma por la Patria no es voluntaria. (Foto de referencia © Periódico Cubano – Gemini)

Desde el 19 de abril, el Partido Comunista de Cuba moviliza a trabajadores, estudiantes y vecinos para que firmen un documento de adhesión política conocido como “Mi Firma por la Patria”. La campaña fue presentada como un movimiento espontáneo de la sociedad civil, pero las denuncias que llegan desde varias provincias cuentan otra historia.

Trabajadores de empresas estatales en Sancti Spíritus, empleados del sector salud en Camagüey y estudiantes universitarios en Pinar del Río y La Habana han reportado que la participación no es voluntaria. Quienes se niegan a firmar reciben advertencias directas: pueden perder el empleo, la beca o quedar marcados políticamente ante sus superiores.

Un empleado estatal de Sancti Spíritus relató al medio independiente 14ymedio que en su empresa no habilitaron mesas de firmas internas, sino que ordenaron a los trabajadores desplazarse a puntos externos. La asistencia era obligatoria.

La bodega, el trabajo, el aula: la presión llega a todos lados

Una de las denuncias más llamativas circuló en redes sociales esta semana. Una mujer fue a buscar su cuota de pan a la bodega y, en ese momento, intentaron hacerla firmar el documento de adhesión.

Por su parte, el joven cristiano David Espinosa lo denunció públicamente: “Algo que debería ser un acto voluntario y consciente, lo están obteniendo mediante presión y engaño”.

En los centros de trabajo, el patrón se repite. Una enfermera del Hospital Provincial de Camagüey confirmó a Radio Martí que hay presiones internas. Dijo que algunos compañeros se han negado a firmar sin consecuencias, pero que a otros les han advertido que su postura es incompatible con el socialismo y que podrían ser separados de sus cargos.

En el ámbito universitario, el Observatorio de Libertad Académica documentó casos en varias instituciones del país donde la firma fue integrada al final de actos oficiales, haciendo prácticamente imposible la negativa sin exponerse públicamente. 

En Cárdenas, Matanzas, un grupo de vecinos resistió colectivamente las presiones de emisarios del CDR. Su negativa también circuló en redes y generó miles de reacciones de apoyo.

Un cubano frente al CDR: “Por eso no firmo”

Uno de los videos más compartidos esta semana muestra a un ciudadano cubano enfrentando directamente a la presidenta de su Comité de Defensa de la Revolución. Con calma y sin insultos, señaló hacia un basurero acumulado frente a una escuela primaria y una secundaria. 

“Mira qué falta de respeto. Así es como nos tienen a nosotros”, dijo. Y remató: “Yo no voy a firmar porque el gobierno cubano en estos momentos no se preocupa por este pueblo tan hermoso”.

El hombre aclaró que no se opone a la paz. Se opone a respaldar con su firma a quienes, según él, no cumplen ninguna de sus responsabilidades básicas con la población.

Una campaña en medio del colapso

El Gobierno cubano obtiene firmas por la patria bajo amenazas mientras el país atraviesa su peor crisis en décadas. El propio Díaz-Canel reconoció públicamente el 16 de abril que Cuba carece de combustible para casi todo.

Los apagones superan las 20 horas diarias en varias provincias. La economía acumula una contracción del 23 por ciento desde 2019. El euro cotiza por encima de los 600 pesos en el mercado informal, mientras la pensión mínima no llega a cuatro mil pesos.

En ese contexto, varios cubanos denunciaron en redes sociales que los apagones en La Habana se redujeron notablemente durante los días de mayor visibilidad de la campaña, mientras el interior del país seguía sin electricidad por horas.

La respuesta ciudadana tomó forma en la etiqueta #PorEsoYoNoFirmo, que se convirtió en tendencia con imágenes de hospitales deteriorados, mercados vacíos, calles sin luz y testimonios de represión.

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