
Una roca espacial con origen marciano, considerada la más voluminosa de su tipo jamás descubierta en la Tierra, acaba de cambiar de dueño en una subasta celebrada en Nueva York.
El espécimen, identificado como NWA 16788, fue adjudicado por 4,3 millones de dólares a un comprador cuya identidad no ha sido revelada, según informó la casa de subastas Sotheby’s, organizadora del evento.
Con un peso superior a los 24 kilogramos, este meteorito fue encontrado en noviembre de 2023 en el desierto de Agadez, en Níger, por buscadores locales, expertos en rastrear fragmentos rocosos de origen extraterrestre que caen sobre el vasto y árido territorio del Sahara.
Tras ser verificado por especialistas en meteoritología, se confirmó que su composición correspondía a material proveniente de Marte, específicamente una variedad conocida como shergottita olivínica-microgabroica.
El fragmento habría sido expulsado del planeta rojo por un impacto violento hace unos cinco millones de años, para luego vagar por el espacio hasta impactar en suelo africano. De acuerdo con declaraciones de Cassandra Hatton, vicepresidenta global de ciencia y cultura popular de Sotheby’s, recogidas por AP News, el hallazgo representa una rareza en muchos sentidos: “La posibilidad de que una roca como esta llegue intacta, sea identificada y luego autenticada es extraordinariamente baja”.
Antes de ser presentado en la subasta, el meteorito fue exhibido al público en la sede de la Agencia Espacial Italiana en Roma y más tarde en una galería privada en Arezzo. Su paso por Sotheby’s formó parte de la “Geek Week”, una semana temática en la que también se ofertaron fósiles y objetos científicos de alto valor.
Aunque inicialmente se estimó que la pieza alcanzaría entre dos y cuatro millones de dólares, la puja final superó ligeramente las expectativas, alcanzando 5,3 millones si se incluyen comisiones y tasas, de acuerdo con datos del Washington Post y Reuters.
Según los especialistas, este fragmento representa alrededor del 7 % de todo el material marciano conocido en la Tierra, lo que le otorga un valor tanto económico como científico incalculable. Algunos investigadores han expresado preocupación porque su adquisición privada podría limitar su acceso para análisis académicos futuros.
La roca destaca también por el excelente estado en el que se encuentra, con una corteza de fusión resultado del calentamiento al atravesar la atmósfera terrestre que permanece prácticamente intacta. Su conservación permite no solo exhibiciones museográficas, sino también estudios detallados sobre la geología marciana.
Aunque el nombre del comprador no ha sido revelado, fuentes cercanas a la subasta citadas por Space.com sugieren que podría tratarse de un coleccionista con intereses tanto científicos como patrimoniales, quien podría ceder temporalmente la pieza a instituciones educativas o museos especializados.
Mientras tanto, el mayor fragmento de Marte hallado en nuestro planeta continúa su viaje, ahora no desde el espacio, sino a través de las manos del ser humano, como testimonio tangible del vínculo entre la Tierra y su vecino planetario.

