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Mintur celebra la “cocina de aprovechamiento” en Villa Clara mientras los cubanos pierden sus alimentos por los apagones

Millones de familias cubanas practican la cocina de aprovechamiento todos los día como única alternativa posible
bodeguita del medio Santa Clara-foto-Palmares-Facebook
La iniciativa forma parte de las actividades de la Unidad de Desarrollo e Innovación del Ministerio de Turismo en Villa Clara. (Foto © Palmares S.A – Facebook)

En el restaurante La Bodeguita del Medio de Villa Clara, chefs, cocineros y profesores de la Escuela de Hotelería y Turismo Formatur celebraron esta semana un taller sobre “cocina de aprovechamiento”.

El evento forma parte de la jornada “Del 5 al 5 por el 5”, organizada en saludo al Día Mundial del Medio Ambiente. Los participantes compartieron buenas prácticas para reducir pérdidas alimentarias y aprovechar al máximo los ingredientes disponibles.

Fuera del restaurante, en los barrios de Villa Clara y del resto de Cuba, millones de familias practican la cocina de aprovechamiento todos los días. No como propuesta formativa, sino como única alternativa posible ante los apagones que superan las 40 horas consecutivas en algunas zonas del país.

Un taller desconectado de la realidad que lo rodea

Kenia González Rangel, profesora de cocina de Formatur, explicó que la iniciativa forma parte de las actividades de la Unidad de Desarrollo e Innovación del Ministerio de Turismo (Mintur) en Villa Clara. El programa incluye conferencias, competencias de coctelería sostenible y actividades prácticas de animación turística.

El vocabulario es impecable. Sostenibilidad, aprovechamiento, innovación. Lo que ese vocabulario no menciona es que, en la Cuba de mayo de 2026, el principal problema alimentario no es la falta de conciencia sobre el desperdicio. Es que la electricidad no llega con suficiente frecuencia para mantener fríos los alimentos que los cubanos logran conseguir.

Cuando un apagón dura 40 horas, la heladera deja de funcionar. La carne se descompone. La leche se corta. Los vegetales se pudren. No hay técnica culinaria que resuelva ese problema. No hay taller de aprovechamiento que devuelva lo que el calor destruyó durante dos días sin corriente.

El Ministerio de Turismo cubano y su propia burbuja

El Ministerio de Turismo organiza talleres de coctelería sostenible en el mismo país donde el 89 % de la población vive en extrema pobreza, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos. Donde el 71 % de los cubanos se salta alguna comida al día. Donde siete de cada diez familias no tienen acceso regular a los alimentos básicos que necesitan.

Que en 2026 el propio Díaz-Canel haya pedido que se garanticen materiales de cocción desde carbón vegetal hasta leña, y que esa frase deje de ser un desliz para convertirse en política pública explícita, dice todo sobre el estado real de la cocina cubana. No es un problema de aprovechamiento. Es un problema de disponibilidad y de electricidad.

Apagones que destruyen lo poco que hay

En marzo de 2026 se produjeron el séptimo y el octavo colapso total del Sistema Electroenergético Nacional en apenas 18 meses. Los apagones superan las 20 horas diarias en varias provincias, con cortes que en zonas del oriente y centro del país superaron las 40 horas consecutivas.

En ese contexto, el concepto de “cocina de aprovechamiento” adquiere un significado que ningún chef de hotel querría reconocer en un taller. Los cubanos aprovechan porque no pueden permitirse desperdiciar nada.

Aprovechan las cáscaras, los tallos y las sobras porque el dinero no alcanza y la bodega no abastece. Y cuando llega el apagón de turno, aprovechan lo que pueden salvar antes de que se eche a perder todo lo demás.

Esa es la cocina de aprovechamiento real en Cuba. No la que se discute en La Bodeguita del Medio con profesores de Formatur. La que se practica en silencio en cada casa sin corriente del país.

El turismo que vive en otro país

El sector turístico cubano opera en una realidad paralela a la del ciudadano de a pie. Los hoteles tienen generadores. Los restaurantes tienen acceso a productos que las bodegas no ofrecen. Los talleres del Ministerio de Turismo se celebran en instalaciones con electricidad garantizada mientras el barrio de al lado lleva dos días sin luz.

Hasta que los apagones no desaparezcan, la cocina de aprovechamiento más urgente en Cuba no está en los restaurantes. Está en las casas oscuras donde las familias intentan salvar algo de la heladera apagada antes de que sea demasiado tarde.

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