
Una madre de Palma Soriano, cuyo hijo murió en Venezuela durante el operativo estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro, recibe una chequera de apenas 3.000 pesos cubanos por la pérdida de su hijo.
El influencer Yois Ramos difundió el señalamiento en Facebook, citando a una fuente cercana a familiares de los muertos procedentes de ese municipio santiaguero.
Pese a ser una cantidad miserable teniendo en cuenta los altos precios de los productos básicos en la Isla a causa de la inflación, la madre lleva dos meses sin poder cobrar el referido pago, según la denuncia de los vecinos.
“Cuba manda a sus hijos a pelear por una causa perdida y luego se olvida de que pagaron con su vida. 3.000 pesos es el precio de morir defendiendo el comunismo”, mencionó Ramos, además de indicar que esa cantidad solo alcanza para un pomo de aceite y una libra de arroz.
En los comentarios del post, la usuaria Ariadna Rodríguez recordó cómo les fue a las familias que perdieron a sus allegados en Angola. “A las madres les dieron una miseria de pensión, mientras que los padres y hermanos les proponían ser chivatos a cambio de 400 pesos. Los invitaban a fiestecitas y de vez en cuando le daban como estímulo ir a algún hotel con gastos pagos”, explicó.
La captura de Nicolás Maduro y la muerte de 32 cubanos
El pasado 3 de enero, fuerzas estadounidenses ejecutaron la operación Resolución Absoluta y capturaron al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Durante aquella intervención murieron 32 cubanos, cuya presencia en Venezuela fue reconocida posteriormente por las autoridades de La Habana.
Los fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior. El régimen afirmó que murieron “cumpliendo con su deber”, mientras la prensa oficial divulgó sus nombres y grados.
El listado incluía oficiales, suboficiales y soldados, lo que muestra que las bajas alcanzaron distintos niveles de la estructura militar y de seguridad desplegada en el país sudamericano.
Las edades publicadas iban desde los 26 hasta los 67 años. Entre los nombres figuraban Adelkis Ayala Almenares y Alexander Noda Gutiérrez, identificados con 45 y 48 años, respectivamente.
Ambos aparecían como soldados con la indicación de reserva o retiro; por tanto, no superaban los 50 años, como señalaba parte de la información inicialmente aportada sobre las víctimas.
Actualmente, el expresidente venezolano y su esposa permanecen detenidos en una cárcel de Nueva York a causa de cargos por narcoterrorismo. Recientemente, fiscales involucrados en el caso emitieron acusaciones por actos de tortura contra estadounidenses detenidos en Venezuela.
Más de 20 mil agentes enviados por Fidel Castro a Venezuela
Hugo Carvajal Barrios, exdirector de la inteligencia militar venezolana, asegura en un borrador de sus memorias que Fidel Castro infiltró más de 20.000 agentes cubanos en Venezuela con autorización de Hugo Chávez.
El señalamiento aparece en el manuscrito Lo que realmente pasó en Venezuela. Memorias de Hugo Carvajal, redactado durante su encarcelamiento en la prisión española de Estremera. El diario Artículo 14 reseñó el documento en septiembre pasado.
“Un contingente de más de 20 mil agentes cubanos penetró al gobierno y a la sociedad venezolana. Fidel Castro, con la aprobación de Chávez, infiltró a Venezuela de una manera sin precedentes”, afirmó el exfuncionario, conocido como “El Pollo Carvajal”.
Según su relato, Castro colocó asesores en ministerios venezolanos e impulsó una burocracia destinada a reforzar el control sobre la población. Carvajal describe una influencia que habría alcanzado decisiones de seguridad, defensa y administración pública, más allá de los acuerdos de cooperación bilateral.
En el capítulo “La historia de cómo Fidel Castro tomó el control de Venezuela”, sustenta sus acusaciones en su experiencia al frente de la inteligencia militar durante casi una década. No obstante, matiza que Chávez “pedía consejo a La Habana, pero no le ordenaban”.
Carvajal considera que ese acercamiento comprometió la soberanía venezolana. Actualmente permanece encarcelado en Nueva York, donde se declaró culpable de cuatro delitos federales relacionados con narcoterrorismo y espera sentencia.