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PERIÓDICO CUBANO

El negocio de la compra de pelo en Cuba ¡Hasta 500 dólares por un moño!

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El negocio de la compra de pelo en Cuba ¡Hasta 500 dólares por un moño!

“Ojalá el pelo creciera más rápido porque me haría rica, pero es imposible. No soy Rapunzel”

Peluqueros en La Habana Vieja

Peluqueros en La Habana Vieja (Foto: Proyecto Artecorte)

En un país caracterizado por una economía mal parada, incluso mucho antes de la crisis desatada por el coronavirus, y donde la escasez de productos básicos impera, muchos cubanos se han sumergido en negocios de todo tipo. Algunos inimaginables para el ojo externo.

Este fue el caso de Surelys, una joven que ante la latente necesidad de completar unos ahorros y comprar un refrigerador vendió su cabello por una considerable fortuna.

La idea, según contó al portal Cubanet, fue de una vecina peluquera. En 2014, la joven intercambió su moño lacio y rubio, de unos 40 centímetros de largo, por 350 dólares. El monto, que doblaba el precio estándar de aquella época, se debió en parte al color, difícil de encontrar en la Isla.

Surelys volvería a incurrir en este trueque en dos ocasiones más.

“Después fue que me enteré que hay cantidad de gente que se dedica a eso, que se van hasta Oriente y se meten por todos esos montes a comprar moños de pelo”, contó. “Ojalá el pelo creciera más rápido porque me haría rica pero es imposible. No soy Rapunzel”.

“En realidad nadie puede vivir de eso porque el pelo tarda años en volver a crecer es algo que te saca de un momento de apuro, como me pasó a mí (…) La última vez que vendí fue en diciembre. Me pagaron 500 por un moño de 36 centímetros, pero eso es raro. Normalmente, por pelo castaño y lacio lo que pagan —creo— son 200 o 300 dólares cuanto más. Ahora con esto de la pandemia, posiblemente como la gente está arrancada, estén vendiendo por menos”.

La venta de pelo en Cuba en medio de la pandemia

Efectivamente, en medio de la crisis sanitaria por el coronavirus, la venta ha sufrido. Mirna, una compradora consultada por Cubanet, explicó que los precios han bajado respecto a años anteriores. No obstante, antes de la pandemia, algunos negociantes se aventuraban a vender el codiciado producto fuera de de la Isla, donde suele costar muchísimo más.

“Ahora porque el país está cerrado, pero ese pelo da más dinero cuando se vende fuera. Hace unos años sí se vendía caro, fue cuando se puso de moda y todas las prostitutas se ponían extensiones. Las pagaban carísimas, el moño de pelo estaba por los 200 y 300 dólares, eso es verdad. Pero ya no”.

“La gente está vendiendo muy barato porque no hay dinero. Lo que hacen es ir para el campo, comprar por 20 o 30 dólares y después venderlo en Miami en 300, pero en Cuba ningún peluquero da más de 150 por un moño. Ahora ves toda esa pila de anuncios en Revolico porque la gente anda como loca vendiendo. Supongo, que es porque no hay champú y si empiezan a lavar esos moños con jabón, entonces no valdrán ni un kilo”.

La venta de pelo en un país desabastecido

Contrario a lo que se piensa, vender pelo no es una tarea fácil. Lograr que el cabello crezca de forma saludable puede demorar hasta dos años. Además, cualquier descuido puede arruinar los planes de obtener un buen precio. Entonces, ¿resulta aconsejable entrar en este negocio, cuando vives en un país desabastecido?

“Lo que gastas en champú, en productos para que no se reseque, no salgan horquetillas, crezca más rápido, el tiempo que empleas en darle cepillo por las noches, que no se queme con el sol (…) Me imagino que al final la ganancia será nada”, comenta Karen, una joven quien en algún momento le ofrecieron comprar su pelo.

“Lo pensé porque el dinero me hacía falta, pero ¿cómo voy a vender mi pelo por 50 dólares? Ni por 100, si en todos estos años me he gastado más que eso”.

“Un champú son mínimo tres dólares, la crema de tratamiento va por ahí, la peor. Además, échale huevo para que crezca un poquito más rápido (…) En este país es un milagro comerse un miserable huevo para que uno se lo eche en la cabeza, o un aguacate, que mejor me lo como. No, eso es un abuso. Prefiero que se me caiga de tanto estrés, que en este país es lo más probable”.

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