
El gas licuado vendido por la plataforma KMCero y distribuido por Progas en La Habana duplicó su valor esta semana en el mercado informal, gracias a la escasez y la generalizada crisis energética.
La falta de alternativas para cocinar, con las estufas eléctricas prácticamente obsoletas por los apagones, así como una prolongada escasez que ha convertido este combustible en uno de los productos más buscados por la población, ha llevado a precios históricos e impagables para la mayoría de los cubanos.
Según reportó el medio independiente 14ymedio, los cilindros de 10 kilogramos que se comercializan oficialmente a 24 dólares en un nuevo punto de venta de Guanabacoa están siendo revendidos por alrededor de 50 dólares.
La situación ocurre mientras cientos de personas continúan haciendo largas filas para intentar adquirir un producto que sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda.
El establecimiento, ubicado en el municipio habanero de Guanabacoa, reproduce una imagen cada vez más común en Cuba: colas desde la madrugada, envases deteriorados y una oferta limitada.
Aunque el precio oficial es menor que el del mercado informal, sigue siendo inaccesible para muchos ciudadanos. Los 24 dólares que cuesta un cilindro equivalen a varias veces el salario mínimo mensual en la Isla.
Además, la plataforma exige pagos en divisas y compras mínimas de 50 dólares, requisitos que dejan fuera a quienes no tienen acceso a moneda extranjera y empujan a muchos consumidores a recurrir a los revendedores.
La crisis ocurre en un contexto de fuerte aumento del costo de los productos básicos. Durante los últimos años, los precios de alimentos, transporte, electricidad y combustibles han aumentado de forma sostenida, mientras los salarios han perdido capacidad de compra.
Diversos reportes de medios independientes han documentado que muchas familias destinan gran parte de sus ingresos a cubrir necesidades esenciales.
La escasez de gas también tiene un impacto mayor debido a la crisis eléctrica que atraviesa el país. Los frecuentes apagones y las largas interrupciones del servicio dificultan el uso de cocinas y parrillas eléctricas, por lo que numerosas familias dependen casi exclusivamente del gas para preparar sus alimentos.
Sin embargo, el combustible también escasea. Desde finales de 2024 se han reportado problemas en la distribución estatal, y en varias provincias los consumidores llevan meses sin recibir el suministro regulado.
En abril de 2025, la estatal Cupet reconoció que no había llegado ningún barco con gas licuado al país, mientras que autoridades locales admitieron posteriormente la falta de inventarios a nivel nacional.
A la falta de gas licuado se suman interrupciones en el servicio de gas manufacturado, conocido popularmente como “gas de la calle”.
Cupet atribuyó algunos de esos problemas a retrasos y fallas técnicas durante labores de mantenimiento en instalaciones industriales.
Mientras tanto, plataformas como Supermarket23 también venden cilindros en dólares y exigen la entrega de envases vacíos para completar la compra.
La creciente dolarización de este mercado ha ampliado las diferencias entre quienes tienen acceso a remesas o moneda extranjera y quienes dependen únicamente de ingresos en pesos cubanos.
La combinación de apagones, escasez de combustible y dificultades económicas ha convertido al gas doméstico en un recurso cada vez más difícil de obtener para miles de familias cubanas.

