
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó una llamada telefónica con su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, tal como había informado de manera extraoficial The New York Times hace unos días.
La confirmación de la conversación se produjo durante una interacción con la prensa a bordo del Air Force One. Al ser cuestionado sobre este tema, el mandatario respondió: “No quiero comentar al respecto. La respuesta es sí”.
El contexto de este contacto diplomático ocurre en medio de un recrudecimiento de las tensiones entre Washington y Caracas. Desde hace unas semanas, embarcaciones estadounidenses, entre ellas el portaaviones USS Gerald R. Ford, se encuentra posicionados frente a las costas venezolanas para combatir el tráfico de drogas proveniente de este país.
Este despliegue ha realizado bombardeos contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico. Según informes, estas operaciones tienen como saldo varias muertes de presuntos narcoterroristas.
En días anteriores, el Departamento de Estado de EEUU designó al “Cartel de los Soles” como una organización terrorista, un grupo que, según Washington, está vinculado a altos mandos militares de Venezuela y, presuntamente, al propio presidente Maduro.
Además, Washington ofrece una recompensa de hasta 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura del chavista, quien enfrenta cargos por conspiración para el tráfico de cocaína.
Trump, en un mensaje reciente, solicitó que se considere “cerrado en su totalidad” el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, un anuncio que incrementa las preocupaciones sobre una posible intervención estadounidense en el país sudamericano.
En su declaración, el presidente estadounidense se dirigió a aerolíneas, pilotos, traficantes de drogas y personas, pidiendo que evitara sobrevolar la región.
La advertencia llega después de que la Administración Federal de Aviación (FAA) de EEUU emitiera el 21 de noviembre una alerta para “extremar la precaución” al volar sobre Venezuela y el sur del Caribe, calificando la zona como “potencialmente peligrosa”.
A raíz de esta advertencia de seguridad, las aerolíneas internacionales como Avianca (Colombia), Gol (Brasil), TAP Air (Portugal), Iberia y Air Europa (España), Latam Airlines (Chile) y Turkish Airlines, decidieron suspender sus vuelos a Venezuela.
En respuesta, el gobierno venezolano revocó la concesión de vuelo a estas aerolíneas, lo que impide que sus aeronaves operen en los aeropuertos del país. Sin embargo, otras aerolíneas, como Copa, Wingo, y las venezolanas Avior y Conviasa, siguen operando en la nación sudamericana.
Las acusaciones han sido fuertemente rechazadas por Maduro, quien calificó las denuncias de “invención” por parte de Washington para justificar las sanciones y presionar al régimen venezolano.
Cabe mencionar que República Dominicana permitirá el uso de dos aeropuertos parte de las fuerzas armadas de EEUU. El presidente dominicano Luis Abinader, junto con el secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, anunciaron que los aeropuertos internacionales de Las Américas y el militar de San Isidro serán los puntos de partida para operaciones enfocadas a detener el tráfico de drogas.

