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El ron cubano sabe a “rayos”: así se queja un periodista oficialista de las dádivas del comunismo

Es lo más parecido a “puro azuquín” o “chispa de tren”, una forma despectiva de referirse a rones de baja calidad
El ron cubano sabe a “rayos”, así se queja un periodista oficialista de las dádivas del comunismo
Muchos cubanos argumentan la notable pérdida de calidad de la que era considerada una de las bebidas espirituosas más importantes de las provincias cubanas. (Captura de pantalla © Telecubanacán – YouTube)

El periodista oficialista Jesús Álvarez López, defensor a ultranza del régimen castrista, se quejó en sus redes sociales de un ron cubano que le vendieron a precios diferenciados por la libreta de racionamiento.

Según el propagandista, que labora en la emisora radial CMHW, la bebida alcohólica con la etiqueta de “Ron Villa Clara” sabe a “rayos”, pero como buen revolucionario se siente “contento” con solo haber pagado 315 pesos cubanos (CUP).

“Aquí estoy, ‘contento’ con la botella de Ron que con la etiqueta Villa Clara nos vendieron por núcleo en 315 CUP. Los que deben estar bravos son los representantes de esa marca, porque ya lo probé y sabe a rayos, y eso le resta prestigio”, explicó Álvarez López en una publicación de Facebook que ha generado innumerables comentarios.

Muchos cubanos argumentan la notable pérdida de calidad de las que eran consideradas unas de las bebidas espirituosas más importantes de las provincias cubanas por la larga tradición azucarera del territorio villaclareño.

El ron cubano sabe a “rayos”, así se queja un periodista oficialista de las dádivas del comunismo

Según aquellos consumidores que se han atrevido a probarlo, es lo más parecido a “puro azuquín” o “chispa de tren”, una forma despectiva de referirse a rones de baja calidad. En palabras de Rafael Martín, “es una vergüenza y una burla a los extraordinarios maestros roneros” que antaño garantizaron la excelencia del producto.

La problemática parece radicar en fallos en el control de calidad, algo que Luis Florentino Romero Castillo resume con ironía: “¿Y el control de calidad? Esto no puede haber pasado por ninguna inspección”. Por otro lado, la diferencia de precios entre regiones, como los 300 CUP en el municipio de Sagua La Grande y los 460 CUP en Encrucijada, genera preguntas sobre la consistencia en la comercialización estatal.

Algunos compradores, como Florinda Martínez, acusan directamente a la empresa de negligencia: “Es una falta de respeto a un pueblo que vive entre apagones y salarios bajos”. La usuaria Mercedes Alfonso señala la ausencia de competencia en un régimen que lo controla todo. Ese factor perpetúa estos abusos: “No hay opciones, se reduce a: o lo tomas o lo deja otro”.

“Este ron es keroseno. Una pena que pongan esta etiqueta en algo tan malo, pero es lo que nos toca”, dijo otro cubano.

Cuba, una nación cuya economía y cultura estuvieron históricamente ligadas a la caña de azúcar, atraviesa hoy una crisis sin precedentes en su industria azucarera. Durante el siglo XX, el país fue uno de los mayores productores mundiales de azúcar y exportador de ron, consolidando marcas de prestigio internacional.

Sin embargo, la pésima gestión del régimen comunista ha devastado este sector. La política de cierre masivo de centrales azucareros, iniciada a principios de los 2000 bajo el pretexto de “reestructuración”, no solo desmanteló una de las principales fuentes de ingresos del país, sino que además dejó sin sustento a miles de familias.

La incapacidad de garantizar insumos básicos para la producción, la obsolescencia tecnológica y la corrupción han deteriorado la calidad del ron cubano, una vez símbolo de excelencia mundial. Incluso marcas icónicas han visto comprometida su reputación.

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