- Advertisement -

El súbito aumento de muertes en Cuba no cuadra con la epidemia de arbovirosis

El súbito aumento de muertes en Cuba no cuadra con la epidemia de arbovirosis
El chikungunya es, entre los arbovirus, uno de los cuadros más benignos y con menos letalidad, pero la cifra de muertes aumenta en Cuba. (Foto © Periódico Cubano)

El súbito aumento de muertes en Cuba no cuadra con la epidemia de arbovirosis que alegan las autoridades sanitarias. Así lo advirtió este sábado Verona Bonce, profesional de la salud en Ciego de Ávila y exjefe del Centro Coordinador del SIUM en el Hospital General Antonio Luaces Iraola, quien cuestionó la versión oficial que atribuye la crisis a un brote de chikungunya.

El especialista recordó que el chikungunya es, entre los arbovirus, uno de los cuadros más benignos y con menor letalidad que el dengue, la malaria, la fiebre amarilla o el virus del Nilo Occidental. Se trata, explicó, de una fiebre de curso leve, que suele resolverse entre siete y nueve días, con complicaciones similares a las de otros virus comunes y secuelas fundamentalmente musculoesqueléticas, como artropatías tratables.

Bonce subrayó que la letalidad que se observa hoy en Cuba es incompatible con los registros históricos y con la literatura médica internacional. En Ciego de Ávila, detalló, el promedio de fallecidos en 24 horas pasó de una media de 12-14 decesos diarios a un ritmo de 34 muertes por día. Pese a ese salto, dijo, nadie en el sistema sanitario oficial parece dispuesto a discutir públicamente esas cifras ni a relacionarlas con algo más grave que una “epidemia de arbovirosis”.

También llamó la atención sobre la aparición de neumonías severas en numerosos pacientes, un cuadro que no corresponde con la clínica típica de enfermedades transmitidas por mosquitos. A ello se suma, según su análisis, una velocidad de transmisión y una propagación exponencial que desmienten la epidemiología habitual de los arbovirus y apuntan hacia otro origen.

Bonce cuestionó de forma directa el manejo diagnóstico de estos casos. Recordó que Zika y Oropouche no se reportan en el país desde septiembre y que las IgM probables de dengue que se envían al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) no están siendo confirmadas. Según denunció, el IPK no ofrece explicaciones a las provincias y la retroalimentación se hace directamente al ministro, dejando a los territorios sin información clave.

En ese contexto, el médico se preguntó con qué criterio se está afirmando que se trata de El médico. Señaló que las pruebas específicas deben realizarse en las primeras 72 horas, y que para El médico el valor diagnóstico disminuye después del cuarto día de síntomas. Sin PCR, insistió, no es posible identificar ningún virus ni establecer diagnósticos diferenciales sólidos. “¿El diagnóstico es por las artralgias y el cuadro doloroso con artritis reactiva?”, cuestionó.

El profesional avileño calculó que, bajo el relato oficial, se estaría hablando de más de tres millones de enfermos o convalecientes en la Isla, una cifra que no tiene precedentes en la región. Recordó que, en los brotes históricos del Caribe y otros países, los registros de  apenas han alcanzado los 13 mil, 16 mil o 19 mil casos. “¿De qué hablamos? ¿Un monstruo de siete cabezas?”, ironizó.

Bonce relató que él mismo padeció un cuadro diagnosticado como probable chikungunya en 2003, mientras trabajaba en la selva, y que dos colegas en Venezuela tuvieron síntomas similares en 2016. La literatura señala que estos virus dejan inmunidad de por vida, por lo que cuestionó cómo es posible que ahora “todos” estén infectados de nuevo por el mismo agente. “Entonces, ¿qué pasa? Saque usted sus propias conclusiones”, lanzó.

Otro de los elementos que, a su juicio, derriban la versión de una epidemia de arbovirus es el momento del año. En noviembre, casi diciembre, recordó, en el Caribe no se describen epidemias por transmisión de mosquitos.

Desde finales de octubre, en estos climas y según la literatura médica, las enfermedades transmitidas por vectores “se toman vacaciones”. Por eso criticó que se siga insistiendo en mesas redondas y discursos que atribuyen todo a mosquitos, mientras los hospitales se llenan de casos graves.

Como hipótesis argumentó que el origen de la crisis fue en Matanzas, a finales de julio, cuando habrían entrado a Cuba nuevas variantes mutantes de la COVID-19: XCE Nimbus y XFG Stratus, sublinajes de Ómicron. Según explicó, entonces se detectaron 166 PCR positivos de COVID-19 y no se tomaron medidas de contención ni cuarentenas en municipios como Perico, Limonar, Jovellanos o Colón, lo que permitió la expansión silenciosa del virus por toda la isla.

Bonce recordó que, con una dinámica de contagio exponencial, en apenas tres meses una isla puede quedar prácticamente cubierta. A partir de 166 positivos iniciales, estimó, se podía pasar a 1.660 en 14 días, 16.660 en otros 14, 1.6 millones en las siguientes cuatro semanas y “millones” al tercer mes, sin que se hayan mostrado públicamente los resultados de los PCR.

Las nuevas variantes de COVID, advirtió, sí matan, mutan y pueden simular otras virosis, modificándose en organismos que ya están infectados con chikunguña y comportándose como verdaderos “aliens”.

Verona Bonce aseguró que estas variantes se asocian a 177 síntomas diferentes y múltiples complicaciones o secuelas. La alta cifra de niños fallecidos, junto con los casos graves y críticos ingresados en las terapias intensivas del país, refuerza su convicción de que no se trata de chikungunya ni de dengue. En su opinión, no existen precedentes en brotes del Caribe o las Américas con un comportamiento tan letal atribuido a arbovirosis.

Finalmente, Bonce enumeró algunas de las causas que se reportan en las muertes actuales: neumonías fulminantes, arritmias ventriculares, sangramientos a distintos niveles, tromboembolismos e infartos agudos de miocardio. Estos cuadros, insistió, son propios de complicaciones severas asociadas a COVID y no de las arbovirosis comunes transmitidas por mosquitos.

Sin comentarios

¿Qué opinas? ¡Déjanos tu comentario!

Please enter your comment!
Ingrese su nombre

Salir de la versión móvil