
La crisis económica que enfrenta Cuba ha llevado al Combinado Cárnico Inocencio Bladwood, ubicado en el municipio de Niquero, provincia Granma, a adaptarse a nuevas formas de producción ante la escasez de materia prima y combustible.
Según la prensa oficialista, la empresa se vio obligada a cambiar sus producciones para continuar operando. Por ejemplo, ahora hacen guarapo de caña y, utilizando la cocción con leña, también elaboran raspadura. La otra opción de venta son tajadas de mango en almíbar.
Este centro, que forma parte de la Empresa Cárnica de Granma, ha visto caer casi a cero la llegada de reses y cerdos para el sacrificio. Son muy contados los días al mes que pueden elaborar los tradicionales embutidos. A veces, cuando llega la materia prima cárnica, entonces no tienen electricidad para trabajar y tampoco tienen petróleo.
Alexis la Hera Segura, director del colectivo, declaró que, en los últimos dos años, se produjeron más de 140 toneladas métricas (Tm) de embutidos y 1.3 toneladas de otros alimentos, cuyo destino ha sido tanto la población de Niquero como otros organismos, como el sector educativo. “La calidad de los productos es buena, gracias al esfuerzo colectivo”, señaló.
Según el discurso oficial, el beneficio de migrar a otras producciones es la oportunidad de mantener activo al personal, garantizándole un salario mensual de hasta 13 mil pesos; y sostener igualmente la comercialización de víveres que gozan de aceptación por parte de los consumidores. El director del centro espera que la fábrica siga siendo un lugar de referencia y busca retener la bandera de Proeza Laboral otorgada el año pasado.
En este contexto, trabajadores como Yordanis Torres Capote, quien pasó de ser elaborador a hornero, desempeñan un papel fundamental. Aunque el cambio de función ha sido desafiante, Torres Capote se ha adaptado a su nueva tarea y asegura que los productos salen con la calidad esperada mientras se controle la intensidad del fuego que produce la leña.
La situación de la industria alimentaria en Cuba es crítica. El ministro Alberto López Díaz reveló en la Mesa Redonda que el 91% de la producción alimentaria carece de financiamiento adecuado. Esto ha generado una escasez de productos básicos y una paralización de la producción en sectores clave como el pan y la leche. Ante esta situación, el control estatal y la falta de apertura al sector privado han empeorado la crisis.
El gobierno cubano enfrenta un déficit de 33 millones de dólares mensuales solo para mantener la oferta de productos básicos como aceite, leche en polvo y pollo, una cifra que está fuera del alcance de las autoridades. La escasez de combustible y las constantes interrupciones del suministro eléctrico agravan aún más la situación.
En este contexto, el gobierno ha intentado justificar la escasez por el “bloqueo de Estados Unidos”, mientras que el sector privado ha logrado importar 500 millones de dólares en productos este año, lo que demuestra que, con menos restricciones, la producción podría mejorar.
De todos los rubros que maneja la Industria Alimenticia en Cuba durante el primer semestre del año 2025 solo se cumplió con la producción de cerveza, que cerró la primera mitad del año con un 107% del plan cumplido por las empresas Bucanero y Parranda.
