
La falta de combustible y la escasez de trabajadores especializados volvieron a quedar expuestas este 21 de abril en La Habana, durante una sesión del Consejo de la Administración Municipal de Cotorro, donde la Empresa Farmacéutica 8 de Marzo reportó pérdidas en el primer trimestre del año.
La dirección de la entidad atribuyó el deterioro de sus indicadores a los problemas de transportación del personal y al déficit de mano de obra calificada.
Según expuso la directora adjunta de la Empresa Farmacéutica 8 de Marzo, uno de los principales obstáculos ha sido la transportación de los empleados debido a la crisis de combustible.
Esa situación dejó a 99 trabajadores interruptos, lo que encareció las producciones y afectó el desempeño de la empresa en un sector sensible para la población.
La directiva también señaló que el déficit de personal especializado es otro factor que presiona los resultados negativos y explica parte de las pérdidas registradas. Aun así, afirmó que la empresa dispone ahora de materias primas, por lo que considera posible revertir la situación si logra cubrir las plazas técnicas que hoy permanecen vacías.
Ante ese panorama, el intendente municipal propuso buscar en otras empresas del territorio a trabajadores especializados que hoy estén interruptos, con el objetivo de incorporarlos a la actividad farmacéutica. Lo anterior, aunque no tengan experiencia en el sector.
La reunión se celebró en el teatro del Poder Popular Municipal de Cotorro y estuvo presidida por Yerandi Delgado Pérez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular; Álvaro Álvarez Torres, coordinador municipal, y Darien Lorenzo Battle, miembro del Buró Municipal del Partido.

El caso de la farmacéutica de Cotorro se inserta en un problema mayor: la pérdida sostenida de fuerza laboral en Cuba. En los últimos años, la Isla ha vivido una salida masiva de población joven y económicamente activa, en lo que especialistas describen como la mayor oleada migratoria de la historia reciente del país.
Entre 2021 y 2023 emigraron más de 850 mil cubanos, en su mayoría personas de 15 a 59 años, el segmento central del mercado laboral. Ese movimiento redujo la población nacional en casi un ocho por ciento en ese período y vació comunidades enteras.
Otras estimaciones elevan a más de un millón el número de cubanos que han abandonado la Isla en la última década, con predominio de jóvenes de entre 15 y 49 años.
A esa tendencia se suma que entre 2022 y 2023 casi 425 mil migrantes cubanos llegaron a Estados Unidos por rutas terrestres y marítimas. El volumen supera episodios históricos como el éxodo del Mariel en 1980 o la crisis de los balseros de 1994, y está asociado a la crisis económica, la escasez y la falta de perspectivas de mejora profesional y personal.
El resultado es un país cada vez más envejecido y con menos trabajadores para sostener áreas esenciales de la economía y los servicios.

