
El gobierno de Estados Unidos anunció la creación de una nueva Fuerza de Tarea Conjunta dentro del área de responsabilidad del Comando Sur (SOUTHCOM), con el objetivo de frenar el narcotráfico y desmantelar los cárteles que operan en el Caribe, especialmente aquellos que abastecen de drogas a territorio estadounidense.
El mensaje oficial destaca que la creación de esta fuerza es una orden directa del presidente Donald Trump, quien ha señalado como prioridad “acabar con los cárteles, detener el veneno y mantener a EEUU a salvo”.
En la declaración se subraya un enfoque de “máxima presión” sobre las redes criminales que abastecen las rutas de suministro hacia las costas estadounidenses. “Si trafican con drogas hacia nuestras costas, los detendremos sin piedad”, dice el comunicado publicado en X por el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
At the President’s direction, the Department of War is establishing a new counter-narcotics Joint Task Force in the @SOUTHCOM area of responsibility to crush the cartels, stop the poison, and keep America safe. The message is clear: if you traffic drugs toward our shores, we will…
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) October 10, 2025
El comunicado no entró en detalles sobre la composición exacta de la nueva fuerza ni sobre los medios involucrados. La administración republicana ha intensificado en las últimas semanas su despliegue militar en la región, bajo el argumento de una campaña contra el narcotráfico, principalmente el proveniente de Venezuela.
De acuerdo con fuentes del Pentágono, la presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe incluye ocho buques de guerra, un submarino de ataque, varios aviones de vigilancia P-8 y diez cazas furtivos F-35, que han sido trasladados recientemente a Puerto Rico.
Esta movilización de recursos forma parte de una estrategia para disuadir posibles sobrevuelos de la aviación venezolana y estar preparados para cualquier eventual ataque aéreo ordenado por Trump. Un total de 4.500 militares están involucrados en la operación, según las mismas fuentes.
Desde principios de septiembre, el ejército estadounidense ha destruido a cinco embarcaciones que, según Washington, transportaban drogas hacia el país norteamericano. En estos ataques han muerto al menos 21 personas señaladas como narcoterroristas.
En paralelo a estos esfuerzos militares, el gobierno estadounidense ha solicitado permiso a Granada para instalar, de manera temporal, equipos de radar y personal técnico en el Aeropuerto Internacional Maurice Bishop.
El gobierno de Granada ha indicado que está evaluando esta solicitud en coordinación con varias agencias pertinentes, sin tomar aún una decisión definitiva. Cabe recordar que autoridades de este país han criticado el despliegue militar de EEUU en aguas internacionales del Caribe.
Por otro lado, el gobierno de Trinidad y Tobago ha mostrado disposición para permitir el acceso de tropas y embarcaciones estadounidenses a su territorio en caso de una posible agresión venezolana a Guyana, en relación con la disputa territorial sobre el Esequibo.
En el marco de este panorama, el Departamento de Control de Drogas ha lanzado una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por su presunta conspiración para el tráfico de drogas hacia EEUU.

